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Extracto
de
El proceso
comunicativo
de la narrativa oral
literaria
por Ulpiano
Lada
Ferreras,
Universidad
de Alicante
Culturas Populares. Revista
Electrónica
http://www.culturaspopulares.org
La
narrativa
oral literaria es un
género literario
específico que se caracteriza por
compartir
rasgos de la
narrativa,
junto con
otros de la obra dramática. El discurso de la
narrativa
oral literaria es el propio del texto narrativo, pero
su actualización implica recursos propios del género
dramático, más allá de los aspectos comunes
que existen entre todos los géneros
literarios.
Estamos,
por tanto, frente
a una peculiar
forma literaria que a
diferencia
del teatro no emplea en su discurso el diálogo de forma exclusiva,
y que a diferencia del texto narrativo utiliza
recursos espectaculares
propios
de una
representación.
Al igual
que en el Texto Dramático, el Texto Oral
tiene una doble vertiente,
el Texto Literario y el Texto Espectacular. El Texto Literario
está constituido por el discurso narrativo,
mientras
que el Texto Espectacular
está formado por las
didascalias implicadas en
el discurso y por el paralenguaje, gestos, movimientos, etc., realizados en
una
representación.
La
narrativa
oral literaria, al
igual que el teatro, es un
género literario
que se dirige a dos sentidos del público
en simultaneidad:
la vista
y el oído.
Existirán
tantas representaciones distintas como narradores;
de hecho
cada
representación
es en sí misma única, ya
que no solamente pueden variar las
circunstancias
de cada
puesta
en escena de carácter
espectacular, sino
que además no
debemos olvidar que el texto literario no
está fijado de antemano por la
escritura y, en consecuencia, la organización del material discursivo no puede
hacerse
dos veces de la misma manera.
El uso del proceso ostensivo
en el teatro
opone
la obra
dramática
a la
narrativa,
el mostrar frente al contar.
La narrativa oral
literaria
también
hace
uso del proceso ostensivo, propio del teatro,
combinado
con el narrativo,
propio
del relato. Al igual que en
el teatro, en
la narrativa oral
literaria
el receptor puede
recibir información
del actor-narrador
mediante
la ostensión o por
medio de la narración de la
acontecimientos.
El narrador
dispone
de la voz, de los conocimientos
del mundo narrado, establece
el orden de los hechos
y elige las palabras. También puede
ceder la palabra a los
personajes. A través
de los signos paraverbales
la palabra adquiere
valores que se superponen a los
lingüísticos y que nacen de la
dicción y la
entonación.
Los gestos, las expresiones
corporales
y los movimientos inciden
sobre el sentido de las palabras.
La
narrativa
oral literaria, por
tanto,
comparte
con el teatro
los códigos dramáticos básicos y necesarios
para que pueda hablarse
de representación
teatral.
Creo que, en muchos aspectos, la
narrativa
oral literaria puede
ser asimilada con
los principios que definen el teatro
pobre de Jerzy
Grotowski, por
cuanto
que, como sostiene este autor, el teatro
puede existir sin maquillaje, vestuario,
escenografía, escenario, iluminación o
sonido; pero
en cambio
no puede
existir sin la relación actor-espectador.
Por tanto, narración y diálogo son
las características
de este tipo de discurso.
Existen,
por tanto, dos discursos en
la narrativa oral
literaria:
el monólogo del narrador
y los diálogos de los personajes.
El diálogo narrativo
oral, como el diálogo literario dramático,
se manifiesta en presente,
y hace
uso de procedimientos ostensivos…
A propósito del diálogo dramático
se destaca
la convención por la cual el público
presente
en la
representación,
debe comportarse
como si no estuviera presente y los actores
actuar
como si no existiese público. La
narrativa
oral literaria a
diferencia
de la representación dramática, los receptores
no deben
permanecer pasivos; la
simultaneidad temporal y la
contigüidad
espacial consienten
que el público pueda
expresar
su placer o disgusto.
La
construcción
del personaje narrativo,
sigue dos principios,
el de discrecionalidad
y el de unidad,
que obligan
a la
construcción
de personajes coherentes.
El personaje se
presenta como un
nombre, que es una
etiqueta semántica en blanco, y se construye
en el discurso por medio de datos
discretos y discontinuos: la
información que proporciona el narrador,
la información
que ofrece el personaje por medio de sus
palabras, sus acciones y sus
relaciones
y, en tercer lugar, la
información que proporcionan
sobre él los otros personajes.
Si en
el teatro es posible distinguir
el tiempo de la historia, el tiempo
del discurso y el tiempo
de la representación en la narrativa oral
literaria
el tiempo del discurso y tiempo de la
representación
son idénticos.
Cada
nueva
actualización
del mismo relato
realizada por un narrador
supone una construcción lingüística única y diferente
a todas, , ya que el narrador recrea
un texto que conoce previamente,
pero no
memoriza un
texto como en el teatro.
En
la representación del Texto Oral
se produce un
desdoblamiento
del espacio
en dos niveles
simultáneos, no sucesivos:
un espacio material en
el que representa el narrador -espacio escénico-,
y a partir del discurso narrativo se crea
un espacio narrado
en el que se mueven el narrador
textual y los personajes -espacio dramático
y espacio
lúdico-. No cabría distinguir
un espacio escenográfico,
puesto que entre
los signos de la narrativa oral
literaria
no tiene
cabida
el decorado, creándose el espacio, como en
el teatro pobre
de Grotowsky, a
partir
del cuerpo del actor.
El ámbito escénico en
donde se desarrolla la representación
de un Texto Oral es un
ámbito envolvente, en
U, que conserva reminiscencias
del rito, propio del ámbito en
O, y en consecuencia se
trata
de un tipo
de ámbito escénico que busca el enfrentamiento y la
intensidad de los ámbitos en
T, pero al
mismo tiempo consigue la integración
del espectador
propia de los ámbitos envolventes.
La
narrativa
oral es un medio de comunicación
complejo en
el que el efecto
feedback juega un papel más importante
que en cualquier
otro proceso de comunicación literaria, convirtiendo dicha comunicación en auténticamente interactiva.
En
la narrativa oral
cobra una singular importancia la
emisión del mensaje,
ya que la
emisión se convierte en
una
recreación,
en donde
el sujeto emisor
tiene absoluta libertad
para ordenar el material discursivo y el espectacular,
así como para añadir
o suprimir
aquello que considere oportuno.
La
transducción supone
que el receptor se convierte en
emisor ofreciendo como nuevo texto su
lectura del primero.
Toda transducción
se presenta como un
proceso con
dos vertientes: una de
transmisión de un
texto y otra de transformación.
Si en
el teatro el proceso
de transducción pasa del
texto escrito al texto representado por
medio del director, en la narrativa oral
la emisión
de un relato
es en sí mismo transducción, porque
el Texto Narrativo Oral
se constituye en la propia verbalización
del discurso, de ahí que el término
para referirse al
emisor -el narrador- sea
el de recreador..
El efecto feedback consiste
en la
circularidad del proceso
de comunicación convirtiendo, de este modo, el proceso
comunicativo
de la narración oral
en interactivo. La
literatura
oral es una comunicación inmediata, in
praesentia, y bidireccional, estableciéndose una auténtica
relación
interactiva entre
narrador y público.
En
función
del público el emisor seleccionará de
entre su
repertorio aquellas narraciones que estime más oportunas y a partir de las
peticiones
o reacciones
de los receptores puede variar el tipo
de narración.
De hecho
el Texto Oral sufre un
proceso de actualización para adaptarla al contexto temporal y al
gusto del público.
Este grado
de interacción no se
alcanza en ninguna otra
comunicación literaria.
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