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CUENTOS AL
DIA Buenos Aires
Periodico de narración oral
Número 135 / mayo
2011 / Año 13
Fundado por Marta
Lorente
y José
Campanari
Dirección Marta Lorente
cuentosaldia@cuentosaldia.com martalorente@cuentosaldia.com
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Cuentos al día no podia estar ausente en
el mayor
cuento
de hadas que nos toca vivir

De nuestros enviados especiales
El príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión a la
Corona
británica,
y su prometida, la plebeya
inglesa Kate Middleton, se casaron este
viernes
29 en la
Abadía
de Westminster, en
el centro
de Londres, en una
ceremonia religiosa cargada de pompa y tradición seguida por millones de
televidentes
en todo el mundo, y que según los últimos sondeos mejoró la
imagen
pública
de la
Realeza.
La
boda
real, que recordó el popular casamiento de
los
padres de Guillermo, el
príncipe Carlos y Lady
Di, en 1981, y fue pagada por la
reina
Isabel
II y por
la familia de la novia, comenzó a las
11:00 hora local en la medieval
Abadía
y culminó con una fiesta con cena y baile
para 300 invitados especiales en el
Palacio de Buckingham.
A la fiesta, que se
estima
costó
al menos 5
millones de dólares, sin contar con los gastos por seguridad,
asistieron los miembros principales de la
Familia
Real
británica,
la familia de la noviacomo también amigos y allegados.
Fueron invitados además 46 miembros de la Realeza extranjera
Entre
las
celebridades
y personalidades del mundo del espectáculo
y el deporte
asistieron el futbolista David
Beckham,
el cantante
Elton
John junto a su marido,
David Furnish, así como el
cineasta
británico
Guy Ritchie..
Otros invitados conocidos son Mr Bean amigo del príncipe Carlos
y conocido por el personaje de televisión.
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Y volviendo a lo
terrenal
1º de mayo Día del Trabajador
¡Feliz dia laburantes!
En noviembre de 1884 se
celebró en Chicago el
IV Congreso de la American Federation of Labor, en
el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se
obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas y, si
no,
se iría
a
la huelga.
En
1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la
llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de
trabajo diarias. Como esta ley
no
se cumplió
las
organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la
fecha,
los
obreros se organizaron y paralizaron el país productivo
con
más de cinco mil huelgas.
El episodio más famoso de esta lucha fue
el funesto incidente de mayo de 1886 en
la Haymarket Square de Chicago:
durante
una
manifestación contra la brutal
represión de una reciente
huelga
una
bomba
provocó la
muerte de varios policías. Aunque
nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro
líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.
En julio
de 1889, la Segunda Internacional instituyó
el "Día Internacional del
Trabajador" para perpetuar la
memoria
de los
hechos de mayo de
1886 en Chicago. Esta
reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente,
adoptada y promovida por la Asociación Internacional de
los
Trabajadores,
que la convirtió en
demanda común de la clase obrera de todo el mundo.
El Congreso de
París
de la
Segunda Internacional acordó celebrar
el "Día del Trabajador" el 1º de mayo de cada año.
Desde
1890, los
partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han
dirigido manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de fraternidad
del proletariado internacional.
Este origen
reivindicativo y de lucha obrera se asocia con el
1º de mayo,
cuya celebración ha pasado por
diversos avatares según el país y su
régimen político.
En la
actualidad, casi todos los países democráticos lo festejan, mientras que
los
sindicatos convocan a manifestaciones y
realizan muestras de hermandad.
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¿El pueblo? quiere saber de que se
trata.
Plaza vacía, Gente
como
uno
Félix Luna
Imaginemos un día nublado
y medio lluvioso, de esos que
son
tan
frecuentes
en el otoño porteño. Imaginemos que un
vecino resuelve
pasarlo junto
al río, pescando.
Con sábalo o algún bagre,
a
la tardecita
regresa
a
su casa. Su mujer le pregunta si trae
alguna noticia, si
vio algo novedoso. El hombre
le dice que no: todo lo que hizo fue tirar
la línea en las toscas. Ese
día podría
haber
sido el 25 de Mayo de
1810 y ese porteño pudo haber sido uno
de los tantos
que no se
enteró de nada de
lo que ocurrió en aquella
jornada.
El cabildo abierto
del 22 de mayo reunió a
menos
de quinientos vecinos y Buenos Aires
tenía,
en ese
momento casi 40.000 habitantes. Es decir que sólo
el 1 por ciento de la
población
participó de aquella
trascendental reunión en la que se
asentaron las bases conceptuales y jurídicas que fundamentarían el relevo del virrey y su
reemplazo por una junta designada o
más bien,
asentida
por el pueblo. Es probable, entonces,
que la asamblea reunida más o
menos
tumultuosamente frente
al Cabildo
en la
mañana del
25 de Mayo, no
haya tenido
un rating muy
superior: 1000 o 1500 vecinos,
como máximo. Nuestro pescador habría formado
parte, pues,
de la
enorme mayoría que nada
tuvo que ver con la
transición
del sistema colonial a un régimen
nuevo, implícitamente
comprometido con la independencia de estas
tierras.
Naturalmente, la
escasez de participación
popular no
resta
al 25 de Mayo la
enorme importancia que tuvo, por varios motivos.
En primer lugar, deponer
a un
representante
del rey y reemplazarlo por un
cuerpo colegiado era algo
insólito
y atrevido aunque Cisneros no representara al monarca español sino al
organismo que gobernaba en España a su nombre,
en vista de la cautividad de
Fernando VII. Y
aunque
esta
fuera, en
realidad,
la segunda
oportunidad
en que ocurría un hecho
como este en
Buenos
Aires, pues
cuatro años atrás una pueblada había
exigido la deposición
de Sobremonte
por su incompetencia y
cobardía
frente a la invasión inglesa.
Pero en 1806 esa verdadera
revolución paso casi inadvertida
entre las luchas por
la Reconquista; ahora, en 1810, el derrocamiento
del virrey era
el resultado
de un tranquilo y racional debate entre
unos
pocos vecinos, "la
parte más
sana y
principal"
de la
capital
del virreinato.
En segundo lugar,
lo que ocurrió el 25 de Mayo fue muy importante porque de algún modo significó la
presencia activa de los
militares
criollos en
el proceso político. Las
milicias
populares
que se habían levantado en Buenos Aires
desde 1806 estaban compuestas por
criollos y por españoles, divididos
en regimientos según sus lugares de origen.
Pero en esos cuatro
años
se habían vivido
procesos
muy diferentes en los cuerpos
peninsulares y
en los
criollos. Aquéllos estaban integrados
por comerciantes y artesanos, para
quienes
el oficio de las
armas era una molestia;
los criollos,
en cambio,
por ser pobres, se habían tomado muy en
serio sus nuevas
profesiones de soldados,
vivían
de sus
sueldos
y raciones y concurrían puntualmente a
los ejercicios. En
poco tiempo adquirieron una capacidad
de fuego temible y esta superioridad se
vio en enero
de 1809, cuando
Liniers
reprimió fácilmente, con su ayuda,
el conato
de golpe organizado
por el alcalde
Alzaga.
Ahora,
en mayo
de 1810, fueron los Patricios quienes hicieron la guardia de la
Plaza,
dejando
entrar
a los
adictos
y rechazando suavemente a
los adversarios. Los
"fierros" los tenían los regimientos criollos
y esta
circunstancia fue decisiva para apurar el derrocamiento
del virrey Cisneros.
Y una tercera
circunstancia notable: tanto en
la reunión abierta del 22 como en
el compromiso adquirido el 25 de Mayo por los
componentes de la Junta, se
dejó claramente sentada la necesidad de convocar a los representantes
del pueblo de las
restantes
ciudades
del virreinato
para
que homologaran lo
decidido por el de Buenos Aires.
Si éste
había obrado
como lo hizo era por razones de
urgencia,
como "hermana mayor"
-según
dijo Paso.
Pero se reconocía la necesidad de que un
paso
tan
trascendente
quedara
avalado por el pueblo del virreinato.
Y en
este reconocimiento venía implícita
la idea
de federalismo
y también
la noción de la integridad del virreinato.
De nada de esto,
claro está,
pudo enterarse el vecino
que en la
tarde de esa jornada
regresó a su casa con un par de pescados
colgando
de su
hombro... Pero seguramente tardó
muy poco tiempo en advertir que lo sucedido
ese día
también
involucraba su
propia vida.
Porque de comienzos tan triviales como el de esta revolución
burguesa
y municipal,
pueden venir
consecuencias tan drásticas como
la que conlleva la
creación
de una
nueva
Nación.
Nada
más ni
nada menos.
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El 25
de mayo de nuestra infancia va asociado casi obligatoriamente al Cabildo
para
armar
del Billiken, a las
imágenes
de los paraguas frente
al Cabildo
y a pregones como:
Mazamorra
dorada
para
la niña mimada,
mazamorra caliente
para
la abuela sin diente.
Empanadas bien sabrosas
para
las
buenas mozas.
Empanadas bien
calientes
para
todos los
valientes
Pero hoy
sinceramente no creemos
que los pregones se hayan oido cerca
del cabildo. Para esa epoca dudamos que ya
existieran los
buscas que aparecen
en toda
reunión
pública vendiendo choripanes o vuvuzelas.
Por otro lado,
confesemos, ¿quien
probo o al menos sabe de la
mazamorra?
Para superar este
deficit historico
va una receta
patria:
Mazamorra
Ingredientes
- Un
litro de leche.
- Dos litros
de agua.
- Medio kilo de maíz blanco pisado.
- 200 gramos
de azúcar.
- Una
chaucha de vainilla (se
puede sustituir
por unas gotas de esencia de
vainilla).
Preparación
- La
noche
anterior
a
la preparación de la mazamorra
poner el maíz
en remojo en
el agua.
- Hervir suavemente el maíz
en el agua de remojo hasta que se
ablande.
Hay
que tener paciencia
porque este paso
puede llevar tiempo.
- Cuando
el maíz esté
tierno, colarlo
y dejarlo enfriar.
- Hacer hervir
la leche
con el azúcar y la vainilla.
- Agregar el maíz.
- Cocinar
durante
un cuarto
de hora
el maíz con
la leche
y retirar.
¡Al fin sabemos que es
la mazamorra!
Casi,
casi
como un arroz
con leche
pero de maiz!
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Consejos para narradores
y otros insultos
Si bien se mira, todo es
narración.
Desde la
infancia nos vamos configurando al mismo tiempo como
emisores y como
receptores de historias, y ambas funciones son estrechamente interdependientes, hasta tal
punto que nunca un buen narrador creo que deje de tener
sus
cimientos en un niño
curioso, ávido de recoger y de interpretar
las historias escuchadas y entrevistas, de
completar
lo que en ellas
hubiera
podido quedar confuso, abonándolo con
la cosecha de su
personal participación.
El desarrollo
de nuestras aptitudes
narrativas depende
así,
en gran medida, de cómo
hayan sabido
espolearlas
en esa edad
primera
los buenos narradores de nuestro próximo
entorno,
encargados de
atizar
y mantener
encendida la llama de la santa curiosidad infantil,
y a quienes, de una manera más o menos consciente, hemos envidiado
y tomado
por modelo.
El
cuento de nunca acabar
Carmen Martin
Gaite
Algo sobre
Narración Oral
Germán
Jaramillo
Duque
La narración
oral está
cobrando
un impacto
comparado
con el que produjo el teatro en
las décadas del sesenta y setenta, cuando éste se
creía así mismo
portador de la
responsabilidad moral
de salvar al
mundo de la
crisis
de identidad
que estaba viviendo, y que se
me antoja definir
como la antesala de la
globalización. Una vasta audiencia iba a la sala a recoger los
recados
que cada
una
de las representaciones le
tenía
acerca
de cómo le estaban constriñendo
la vida
y de cómo la estaban preparando para aceptar, sin reclamos, ideas forzadas acerca
del fin de las ideologías y
de la historia.
La narración
oral, que no
es una actividad nueva, pero que a
veces lo parece
por la cantidad
de nombres
que soporta
(contador
de historias, cuentacuentos, narrador
oral, cuentero,
etc), por estar en
boga es
cortejada
por un número
cada
vez mayor de personas que
provienen
del teatro, y ha
mejorado, al
amparo
de esta
circunstancia, su aceptación social, convirtiéndose en otro medio artístico apto
para
ascender socialmente.
Y esta notoriedad también la ha
vuelto un objeto de discusión debido a las vertientes que ha tomado,
y a
las
técnicas que algunas de ellas aplican, prestadas, tal vez sin permiso,
a
las
artes
escénicas,
porque no reconocen su utilización como tal.
Esta (llamémosla nueva
disciplina artística)
es considerada por algunos
como un vehículo
de emergencia
comunicativa, de
gran
utilidad para salirle al
paso
a
las
sugestivas formas de
comunicación contemporánea,
que dan
la impresión de estar democratizando el
conocimiento,
pero que en realidad
están
abriendo
subrepticiamente un
camino
para
neutralizar todo cuanto existe
de deliberante
en el ser
humano y uniformar el pensamiento, la
opinión,
el deseo, etc, y es asumida
por quienes
han ido trazando bajo su
protección una vía paralela al teatro, como una reivindicación de las artes escénicas, auspiciados por sus condiciones especiales de movilidad
y volumen, pues el elemento
principal,
que es la
voz, la lleva
puesta
el que cuenta,
y no requiere, además,
de dispendiosos montajes escénicos.
La eclosión de
ésta
como movimiento data de
unos
cinco lustros y debe su
origen a
gestores
y promotores de eventos
relacionados con la oralidad,
que tuvieron la idea
de abrir espacios
de reflexión de lo vivido, con
el pretexto de recaudar los
últimos recuerdos de nuestras sociedades con severas huellas agrarias, y rescatar la historia
oculta, cuyo pronunciamiento
perdió fuerza con la supresión paulatina del hábito
de la
conversación.
La intención inicial
de este movimiento era
restablecer
los canales de la conversación, para evitar
que la gente
siguiera
perdiendo la
memoria de su
origen. Tuvo
la consecuencia mágica
de revivir el deseo de recordar,
y estaba comprobando las ventajas de la comunión de la memoria
colectiva, cuando la interceptaron
quienes
se dedican a tecnificarlo
todo, la tomaron de los
sobacos, y sin
su consentimiento la
treparon
al escenario,
convencidos de que si
ésta
permanecía muy cerca
del oyente, y seguía
el estilo de las conversaciones tradicionales de
poblados
y aldeas, que son los
minúsculos espacios
urbanos en donde la
gente aún consigue conversar, jamás adquiriría
el valor ideológico de la
supremacía que da
mantener la
distancia con el público, y que es
lo que en últimas buscan quienes usan el arte para mejorar
su escalafón.
Después de todo esto,
la propagación de la
actividad
bautizada con
los diversos nombres de narración oral,
cuentacuentos,
contadores de
historias,
cuenteros,
etc, tuvo más razones emotivas que funcionales, porque dada su
popularidad,
y por extensión su
utilidad para descollar en el mundo
del espectáculo,
nadie
quiso (ni
quiere) estar
fuera de ella.
Y digo esto,
no con
el ánimo de crear una nueva controversia, aunque no puedo negar que me gusta la
furrusca,
porque entretiene y ayuda a sobrellevar
las
dificultades
de un mundo
en crisis, sino porque me parece
lamentable que las sociedades no usen adecuadamente las opciones de reflexión
y recomposición que logran salvar
de sus
naufragios.
¿Quiere la
narración
oral, llámese
como se llame,
escénica, de plaza, de alcoba, de locutorio, de confesionario, etc, abandonar el sello de farándula
que la caracteriza,
y trazar
un nuevo
camino
repasando las huellas testimoniales del teatro?
Si eso desea, no hay ningún problema
en que continúe subida en el
escenario, si
es que así se siente
mejor y más segura, pero sin olvidar
que en la
platea
hay
gente que ha acudido
llamada por la
promesa
de que le van
a dar
un recado
que le ha
enviado
la vida.
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¿Que es un narrador
oral hoy?
Patricia Mix
Esta es una
pregunta
que tiene muchas versiones de
respuestas,
como versiones de
de cuentos
hay.
Yo misma estoy teniendo en
este “hoy” , una respuesta coincidente en algunos aspectos
y distinta en
otros, a la que tuve en el “hoy” del año 2005, cuando me la
preguntaron en
Buenos
Aires la
primera vez.
Indagando por la
respuesta llego a
mi experiencia, (la
propia que es,
en verdad,
la única experiencia posible),
y a los
aprendizajes tanto
del cotidiano,
como de lo extraordinario en torno
a mí ser
narradora.
Tanto en el ejercicio del oficio,
como en el acompañamiento para la
formación
de otros/as narradores/as, he
tenido -cada vez con
mayor nitidez-
la conciencia
que cada
vez que contamos, “nos contamos” nosotros/as mismos/as. En este ejercicio de darse cuenta de lo que narramos y de cómo lo hacemos,
se despliegan los personajes y las
situaciones con mayor
claridad
y las dinámicas internas del
cuento se
suceden
con una fluidez que sorprende. En
esta
práctica intencionada surgen
resignificaciones y descubrimientos
que han estado operando a nivel del inconciente
y que se movilizan en cada contada de la
historia, hasta que de pronto
algo se
nos
revela. Es
como si hubiéramos dado con
la fórmula
exacta
de la
pócima, las palabras justas para romper
un hechizo, el aliado perfecto para derrotar
al monstruo o
la correcta señal para descubrir
el camino.
Como esta acción no es solitaria, sino
que participa
“el público” en la co-construcción
de la
historia, el acto
de narrar se
convierte en
una
ceremonia
en la
que se movilizan
procesos
de transformación colectiva.
Quienes
escuchan, son testigos
y co-autores
de las historias. Con
ellos compartimos un imaginario, un
tiempo común y sincrónico distinto al
tiempo “del afuera”. En
este sistema
que constituimos juntos mientras contamos, se
puede ampliar
y enriquecer el repertorio intuitivo, emocional, racional y espiritual
para
todos/as, al encontrarnos con la atención e
intención de
las
energías puestas en el mismo
propósito, aún cuando para cada cual se muestre
de modo distinto…para lograr
esto, es
menester
(re)crear una comunidad para la cual contamos.
A diferencia de los
antiguos narradores/ as espontáneos/as, cuyo oficio les
era dado
por tradición
o reconocido como un don,
por parte de la
comunidad
a
la que pertenecían, nosotros/as hoy debemos
ganarnos la confianza y
constituir
comunidad
con aquellas personas a las
que les contamos historias. Es desde
lo que somos,
desde nuestro narrador/a interno que vamos siendo más
verdaderos
en el relato.
Es cuando conectamos con el cuentero
que todos/as tenemos dentro,
que nos
es posible
comunicarnos con otros/as. Desde esta perspectiva y en tiempos
de hipervínculos virtuales y de escasez de
vinculaciones presenciales,
el narrador y
la narradora
-como guía en
ese proceso/rito
de conexión,
de co-construcción de un
relato común
-abrimos
con nuestro oficio, nuevas posibilidades a las artes escénicas y a
metodologías
adecuadas y
pertinentes para la
educación,
la salud y el trabajo social, pero por sobretodo
tenemos
la posibilidad de aportar a
procesos
de integración y sanación.
No obstante, intencionar aquello resulta de una práctica
que requiere tener cada vez
mayor conciencia de
lo que contamos, de cómo lo contamos,
de cómo tratamos a nuestro
personajes,
etc. Esto porque en las acciones
ocurridas
en el escenario
del cuento, (conciente
o inconcientemente),
están
simbólicamente reflejadas las miradas y las
acciones que desarrollamos en el
escenario de nuestras propias vidas.
Así como podemos conducir
(nos)
en un
viaje por cuentos
cuya historia nos muestra
que hay
acciones virtuosas, historias de astucias, relatos de
valentía, u otras, en las que
participan personajes que describimos como nobles, vengativos,
bondadosos,
dependiendo
de lo que nos
dice el relato; así también y sin que la
historia lo requiera,
he escuchado
ridiculizar, juzgar o denostar a un
personaje por alguna característica
personal que se
subvalora. De este
modo, los prejuicios, las fobias y las
intolerancias del narrador
o narradora se manifiestas en los
relatos.
Esto, por lo que he observado, ocurre muchas veces con la intención
de lograr “enganchar” al público mediante la
risa
fácil o la
complicidad de la
burla. Si
esta
dinámica
es aceptada por
la mayoría del público y co-construyen un
relato desde
esos
parámetros,
la energía que generarán será en
ese mismo
sentido
desintegradora y
–probablemente-
junto con
potenciar
el recurso utilizado por quien
está relatando, se reducirán
los matices en los repertorios
emotivos, intelectuales y
espirituales de esa presentación, para todos/as quienes están involucrados en la experiencia.
Lo anterior, es
mi personal opción
y reflexión de lo que es ser un/a narrador/a hoy y es
desde ahí dónde
he ido orientando mis búsquedas. Ser una cuentera me ha ido abriendo cada vez más
posibilidades para comunicarme con
personas de
todas
las
edades,
de diversos
lugares
y culturas.
Este constituye un
oficio en que absolutamente
todo está en
movimiento y donde lo esencial es la
conciencia del aquí
y ahora propio y de quienes “escuchan”. Un
cuento es
el relato de una secuencia de imágenes y sentidos
que editamos
en cada contada y en
la que la
atención a las miradas, los gestos, las posturas
corporales
y los comentarios
del público son parte
esencial del cuento
que contamos y en esa co-autoría del mundo
en que estamos transitando, tenemos la
opción de vivir
experiencias enriquecedoras del
espíritu desde
el humor, la
magia,
el amor, el coraje, la
curiosidad,
entre muchas otras.
Todo los que nos ha sucedido
y sucede, se
sube al
escenario con
nosotros/as en las historias que
contamos; Puede ser
protagónico
o simple ambiente de
la escena y aunque ni
siquiera
nos
percatemos
de ello, son
parte del relato. Escucharnos y escuchar, mirarnos y
mirar es
-creo yo- el acercamiento
primario y fundamental para el
oficio de contar cuentos. Más que seguir
haciendo talleres para aprender contar cuentos, habría
que hacer
para
escucharlos…
lo demás, si
quiere venir… vendrá solo.
Compendio del
10° al 14° encuentro Internacional de
Narración Oral
“Cuenteros
y Cuentacuentos”
Editado por Fundación El Libro, Instituto Summa,
Alija
y Ministerio de Cultura,
Gobierno de la
Ciudad de Buenos
Aires, Argentina.
Abril de 2010
© Patricia Mix
Jiménez
Cuentera,
Educadora
y Licenciada en
Filosofía
Valparaíso, Chile
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FEMICIDIO
Todos
los días y en todas partes las mujeres
son
asesinadas. Por sus maridos, sus parejas, sus ex
parejas. Hay asesinatos
relacionados también
con el crimen
organizado, la
prostitución,
la pornografía llamada “snuff”. En
otros casos se trata de crímenes en situaciones de
conflicto armado o guerras. O en la
calle. Todos son crímenes ligados a la
sexualidad. Todos crímenes por el hecho de ser
mujeres. Femicidio es el asesinato de
mujeres por razones asociadas a su género.
El concepto de femicidio indica
el carácter social y generalizado
de la
violencia
basada en la
inequidad
del género, cuestiona los argumentos que tienden a
culpar y a
representar a los agresores
como “locos” o como poseídos
por fuerzas
exteriores, inmanejables por si
mismos,
el amor o la
pasión.
El femicidio es una ínfima parte visible
de la
violencia
contra
las
niñas y las
mujeres, sucede
como culminación de una situación caracterizada por
la violación reiterada y sistemática
de los derechos humanos de
las
mujeres.
La violencia contra la mujer no es una cuestión
doméstica,
es una cuestión de género.
No es la
manifestación de una violencia individual ejercida
en el ámbito familiar,
sino
un tipo de violencia
que tiene su
origen en
los valores establecidos
culturalmente
por una
sociedad
patriarcal que discrimina y somete a la
mujer.
Por eso, para hablar de violencia de género
y sobre todo para luchar en su
erradicación es fundamental hablar de igualdad y
desigualdad. La
violencia
de género en
todas
sus
manifestaciones (malos tratos,
explotación
sexual,
violación
como arma
de guerra, tráfico de mujeres, ablación,
etc…) es resultado de
la situación de desigualdad entre géneros que la
cultura, la
religión y el lenguaje se
han encargado
de perpetuar.
El común denominador es
el género: niñas y
mujeres son violentadas con
crueldad sólo
por el hecho
de ser mujeres y en algunos casos son asesinadas como
culminación de dicha violencia pública
o privada.
Los crímenes se dan en todo el mundo y son el resultado de
la violencia misógina llevada al
extremo. Está ligada a la supremacía masculina y se legitima
en la
sociedad.
“Los casos que salieron
a
la luz pública en los últimos
días
hablan de
otro tipo de crímenes escondidos
bajo el título de drama pasional; no importa
cuál haya sido
el origen, en
general
se trata de crímenes impunes. Y son idénticos
porque la mujer siempre es
objeto de alguien que se
considera propietario
de su
cuerpo y porque hay una cultura
que lo está remarcando. En
general,
el homicida
es siempre
alguien
del círculo cercano a la
víctima, que se convierte
en un
cuerpo a apropiarse.”
La violencia de
género no
cabe dentro
de la
definición
de violencia
doméstica
puesto que va
más allá
de la
mera violencia en el
hogar.
Fue por primera vez definida en la IV
Conferencia Mundial de las Mujeres celebradas en Pekín
en 1995 como “la manifestación de
las
relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres,
que ha
conducido a la dominación masculina, a la discriminación y a
impedir el pleno desarrollo
de la
mujer”, “se produce en
mayor o menor
medida en
todas
las
sociedades y no
existe distinción en cuanto a nivel de ingresos, clase y
cultura”.
El ámbito familiar por ser
el lugar donde
se desarrollan los
roles de género
aprendidos a través de la
cultura, propicia que se
den estas relaciones de poder.
La violencia de
género es
por tanto,
consecuencia de
un sistema
de valores
impuesto y transmitido por una sociedad
patriarcal, donde
la mujer se
encuentra en una posición subordinada respecto al
hombre y necesita
por ello, un marco legal específico que tenga en
cuenta
sus
orígenes,
sus
causas y su
repercusión
en el ámbito familiar
y social,
para
de esta
forma, poder darle una respuesta
jurídica y social adecuadas.
Lograr la igualdad exige un
esfuerzo a
todos los
niveles.
Por parte de las instituciones para favorecer
la igualdad de oportunidades en los
diferentes
ámbitos sociales,
políticos y económicos,
y su
representatividad
y visibilidad
en puestos de poder y de dirección
de la
sociedad..
Pero también
exige un importante esfuerzo educativo. Sólo educando en
igualdad
se conseguirá un
cambio en
el sistema de valores y por tanto, en
los roles
de género tradicionales. Educación en las escuelas y en todos
los centros educativos, pero también entre
los adultos: las instituciones y organismos, las fuerzas de seguridad del estado y los medios de comunicación
deben participar en este cambio
en el sistema
de valores.
Concienciar y
formar para la
igualdad,
para
no repetir y reproducir errores interesados tan profundamente
interiorizados y lograr
con ello, una sociedad donde
hombres
y mujeres tengan las mismas oportunidades,
donde el reparto
de tareas sea un hecho
real, donde
la conciliación no sea un
tema dirigido principalmente a
mujeres porque se asuma
que el cuidado de los hijos y/o personas dependientes
debe recaer sobre
ellas
y donde el hecho de nacer mujer no
sea
un factor
que predisponga a tener una peor calidad de vida
y a sufrir
cierto tipo de delitos y vejaciones sólo
por el hecho
de serlo.
Algunos datos:
Una
mujer es asesinada cada 36 horas en la Argentina y
el 40 por ciento
de los crímenes son cometidos
por sus
parejas. La
cifra total
anual (2010) de mujeres
asesinadas es de
262,.
En Ciudad Juárez, México,
370 mujeres asesinadas, 72
cuerpos no
identificados, 85 jóvenes desaparecidas. Un total
de 527 mujeres asesinadas y desaparecidas en los
ultimos 12 años. Los asesinatos
permanecen impunes. A comienzos de 2003, hubo
21 hombres
acusados de
40 asesinatos.
Acusados, pero no
condenados. Hay una gran diferencia. Solo uno
de ellos fue condenado en
2003 por el asesinato y
violación
de una
mujer. Ninguna otra
persona fue condenada.
La tasa más
alta
de femicidios en Europa
corresponde
a Rumania, con
12,9 mujeres asesinadas anualmente por un
millón de habitantes. En Bélgica
es de 10,61, en Portugal
de 5,07 y en
España de 3,27. La tasa
mas
alta
en el mundo es
la de Colombia.
En Costa Rica en
el período 1990-1999, 184 mujeres
fueron asesinadas; 33
de esos
homicidios
ocurrieron cuando las
mujeres se
separaron de
los agresores o
pretendieron
hacerlo.
En Argentina, entre
1997 y 2003 fueron asesinadas 1284 mujeres
en la
provincia
de Buenos
Aires. No siempre
se descubre
quien ha sido
el homicida.
En los
casos en
que se conoce
al autor
del homicidio, el 70 % corresponde a quien
fuera su
pareja,
ex pareja,concubino,
novio o amante.
En Guatemala, en 2003 fueron
asesinadas 383 mujeres,
523 en 2004 y 198 enla
primera mitad
de 2005. Un total de 1104 mujeres
en menos de tres
años.
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Y por casa que hacemos….
Cómo frenar la violencia de género
En
el Congreso
hay
varios
proyectos de ley que proponen considerar un
delito específico la muerte de una mujer por violencia machista. Una reunión internacional de
mujeres acaba de
discutir el tema en
Buenos
Aires. La
conclusión fue aconsejar no hacerlo.
Los motivos,
el debate.
Por Mariana Carbajal, Pagina/12
Alrededor de 83 mujeres
fueron asesinadas en lo que va
del año por el hecho
de ser mujeres: ninguno
de esos
homicidios
ocurrió en situación
de robo, de acuerdo con el relevamiento que lleva
adelante la
ONG La Casa del
Encuentro,
en base a noticias
publicadas en la prensa. En 53 casos, el
acusado o imputado
sería
el esposo,
la ex pareja, el novio
o el ex novio. En
otros diez femicidios se señala como autor
a otro familiar directo, es
decir, se contabilizan 63 asesinatos de mujeres
dentro de su
círculo íntimo en menos de tres
meses.
Frente a
tanta sangría provocada por la
violencia
de género, se
presentaron varios
proyectos en
la Cámara de Diputados para tipificar
el femicidio como figura autónoma en el
Código Penal.
Sin embargo,
expertas
latinoamericanas, reunidas en Buenos Aires,
consideraron
que “no es
necesario ni
conveniente” avanzar por ese
camino
para
combatir la
violencia
machista. “En los países donde
se ha creado
la figura
penal
de femicidio o feminicidio, cumple
un rol simbólico.
Y
el Código Penal no
puede cumplir sólo esa finalidad”, cuestionó la abogada y boliviana Julieta
Montaño, reconocida internacionalmente por su
extensa trayectoria en la defensa de
los derechos humanos.
Montaño
fue una
de las participantes del encuentro convocado por el Comité de América
Latina y el Caribe para
la Defensa de
los Derechos de la Mujer
(Cladem), para analizar exclusivamente
la conveniencia de tipificar
penalmente el femicidio, a la luz de la
experiencia
de otros países de la
región que ya
tienen
esa
figura. Las diputadas
Cecilia Merchán, de Libres
del Sur,
y Fernanda Gil Lozano, de
la Coalición
Cívica, impulsan iniciativas con esa finalidad, entre
otros legisladores.
El relevamiento
del Observatorio
de Femicidios de la
Casa del Encuentro registró,
entre el 1º de enero y
el 21 de marzo,
catorce muertes como consecuencia de quemaduras.
“Otras
nueve mujeres
sufrieron
quemaduras en
2011 pero lograron sobrevivir, aunque la
mayoría
permanece
internada”, informó a
este diario
Fabiana Túñez, de
la ONG.
La
reunión
de Cladem se
extendió por dos días. Las especialistas, de Argentina,
Bolivia, México,
Panamá, Perú y Chile,
coincidieron
en que la
violencia
hacia las mujeres
es “un
problema grave”
en la
región y que falta
“voluntad
política” para enfrentarlo.
Y consideraron que se
debe combatir con políticas públicas de prevención, fundamentalmente,
con presupuestos,
recursos
humanos y
técnicos
e infraestructura
adecuados. Para lo cual
–alertaron– es
urgente contar con
estadísticas oficiales sobre
femicidios.
El debate
Cladem
es una red feminista latinoamericana que
trabaja por la
promoción y defensa de los
derechos
de las mujeres.
Por su trabajo ganó en 2009 el Premio
Rey de España en Derechos Humanos.
Del encuentro
en Buenos Aires
participaron expertas de la ONG, entre
ellas,
su coordinadora
regional,
la abogada paraguaya Elba Nuñez, la
rosarina Susana
Chiarotti,
la mexicana Guadalupe
Ramos Ponce,
la boliviana Montaño, y
Carmen
Antony
en representación de Panamá y
Chile. Como invitada especial concurrió
Villanueva, una de
las
popes en
la región
sobre esta problemática.
La argentina Chiarotti es
responsable
del Programa
Monitoreo
de Cladem e integrante del comité de expertas de la Organización de Estados
Americanos (OEA) que vigila
la aplicación en el continente de la
Convención de Belem do Pará,
de prevención,
sanción y
erradicación de la violencia contra las mujeres.
Las
seis
son
referentes
muy prestigiosas en sus países como especialistas en la
temática.
A mediados de mayo
el Cladem convocará a una reunión internacional, con
juristas, penalistas y
criminólogos
de distintos países para seguir analizando la conveniencia de promover la
sanción
de leyes que tipifiquen el femicidio en
el Código Penal. Por el momento,
la conclusión de la
mayoría
de las especialistas del
Cladem es
que la definición del tipo penal específico dificulta
su aplicación
porque se traslada un concepto de
las
ciencias sociales
–el femicidio– al derecho penal.
No sólo
en la
Argentina hay proyectos
presentados en el Congreso para crear
la figura
específica:
también
en Perú, Paraguay, México, Panamá y
Honduras. Como aquí,
hay
un sector
del movimiento de mujeres que reclama la
tipificación.
En Bolivia
todavía
no hay iniciativas pero sí
una
demanda de organizaciones
feministas. “Hay un apresuramiento
por razones demagógicas y
electoralistas.
Pero meter la pala en el derecho
penal
se puede volver en contra”, alertó
Chiarotti.
“En
algunos casos se trata de iniciativas del Estado como respuesta
fácil al problema de la violencia de género,
como si al
tipificar el femicidio se resolviera”, objetó Núñez.
Son cinco
los países que
incorporaron ya la
figura del femicidio
en sus ordenamientos legales: Costa Rica, Guatemala, Chile, Colombia
y El Salvador. Pero la
definición
del tipo penal varía de un
país
a otro. En
algunos países se limita
al homicidio
cometido en el marco de una relación de pareja, como en
Costa
Rica
y Chile. En
cambio, en
Guatemala y
El Salvador, el alcance es más amplio y abarca a los asesinatos ya sean
ejecutados
por conocidos
o desconocidos de la víctima.
Pero uno de los problemas observados
por las
expertas
es que la
propia definición, por ser
demasiado amplia y un
tanto
vaga,
dificulta su
aplicación. Por ejemplo, en
Guatemala se
define femicidio como “muerte
violenta
de una
mujer ocasionada en el
contexto de las relaciones desiguales de poder entre
hombres
y mujeres, en
ejercicio del poder de género
en contra de
las
mujeres”. Cómo se prueba
esa
tipificación
es una de
las
dudas
de las especialistas. “En muchos casos, las definiciones de femicidio implican una violación de los
principios
que rigen el derecho penal como la
taxatividad y la legalidad” , apuntó a
Página/12
la abogada Montaño, directora
de la
ONG Oficina
Jurídica para la Mujer, de Cochabamba, Bolivia.
¿Cómo se
puede acreditar si había relaciones desiguales de poder entre
la víctima
y el victimario? ¿Y
si no
se pueden
probar, hay que absolver al
imputado o se
lo juzga por homicidio porque de lo contrario el caso quedaría impune?
Estas fueron
algunas de las preguntas que se hicieron en la reunión. “Redacciones
tan
confusas
dificultan
la prueba.
¿Cómo se prueba la misoginia o
el odio, si los femicidas muchas veces dicen
que mataron a su
esposa o a su
ex porque la quería tanto?”, indicó
a este
diario Núñez.
Voluntad
política
Aunque
su incorporación a los
códigos penales en países de la
región es
bastante
reciente (en
2007 en Costa Rica, en
2008 en Colombia y en 2010 en
Chile y El Salvador,
aunque
en este
último país
entrará
en vigencia en
2012), no se
conocen
condenas, observaron las expertas del Cladem.
“Pero más allá
de cómo esté tipificado, mayoritariamente acordamos en
que el derecho
penal
no es
idóneo para combatir
la violencia contra las mujeres”,
indicó Núñez, coordinadora regional del Cladem.
Y agregó:
“La mayoría opinó
que no es
necesario tipificar
el femicidio como figura autónoma porque ya
existe la
figura del homicidio
e incluso
con agravantes
por el vínculo”. El problema que observan en los países de la región,
advirtió Montaño,
es la
falta
de voluntad
política para ejecutar
políticas
públicas
integrales contra la
violencia
hacia las mujeres.
“No se asignan presupuestos, recursos humanos, técnicos e infraestructura para que se
lleven adelante”,
cuestionó.
“En los
casos en los que no
se tiene
la figura
penal,
ese hecho se
toma como excusa para no tener
estadísticas sobre
femicidios”, señaló
Núñez.
NR: cuantas pavadas se dicen
para
disimular
la voluntad de no
hacer.
Las
politicas
integrrales por supuesto que son necesarias pero
el reconocimiento juridico del fenomeno es un primer paso a esa integralidad.
El Codigo penal no basta, es
cierto, pero ayuda. Aun
cuando
el vinculo este
contemplado
como agravante en un homicidio el hecho de ponerle
un nombre
propio le otorga otra entidad. Los
que dudan
sobre que pasaria si no se
puede probar las relaciones desiguales de
poder puden quedarse tranquilos, en
el peor de los casos en
lugar de femicidio seria un homicidio
comun.
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