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CUENTOS AL DÍA Buenos
Aires
Periódico de narración oral
Número 132 / diciembre
2010 / Año 12
Dirección Marta Lorente
cuentosaldia@cuentosaldia.com martalorente@cuentosaldia.com
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DIce Fito Paez
Todo termina al fin nada puede escapar
Todo tiene
un final todo termina...
Y aquí
estamos terminando el año.
Momento
de, para los que se lo toman en
serio ¡ hacer
balance !, para nosotros
despedirnos hasta el
año próximo
(alla por febrero o marzo),
descansar, brindar y preparar el bolso.
Les dejamos
un hasta pronto
y muchas
felicidades para lo
que quieran
usarlas.
Salud
y fuerzas para el
2011, que las vamos a necesitar.
Marta
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Y así
continúa la historia...
por Peter Brook
Apenas una palabra parece
que encierra
la esencia más pura del teatro,
y fue entregada por
el mismísimo Dios a los hombres.
Así lo cuenta esta
fábula del genial dramaturgo
británico
Dios, al ver
cómo se aburrían
todos desesperadamente en
el séptimo día de la
creación,
exprimió otra
vez su extraordinaria imaginación para dar con algo más que agregar a la totalidad que acababa de concebir.
De repente,
su inspiración avanzó aún más
allá de sus
ilimitados alcances y
le hizo ver otro aspecto
de la realidad: su posibilidad
de imitarse a
sí misma. Y entonces
Dios inventó
el teatro.
Llamó a sus ángeles e hizo
el anuncio en
los siguientes términos, que todavía pueden leerse en
un antiguo escrito sánscrito:
“El teatro será el lugar donde
los hombres aprenderán a entender
los sagrados
misterios del universo. Y al mismo tiempo
—agregó con
tono engañosamente casual—
servirá de alivio a los ebrios y a
los solitarios”.
Los ángeles se
entusiasmaron enormemente
y apenas podían esperar a
que hubiera
gente suficiente en
la Tierra
para poner en práctica
esta nueva idea.
Finalmente, los hombres
respondieron con
igual entusiasmo y rápidamente
se formaron
innumerables grupos,
que trataban de
imitar la
realidad
de muy diversas maneras. Pero los resultados eran francamente desalentadores.
Lo que en un
principio había parecido
tan
asombroso, tan generoso
y tan
abarcador, en
manos
de ellos se convertía en polvo. En
particular los actores,
los autores, los directores, los
diseñadores y los músicos no podían ponerse
de acuerdo sobre qué era lo más importante, y
entonces
pasaban la mayor parte del tiempo
discutiendo y peleando, mientras su
trabajo
los satisfacía cada vez menos.
Cierto día comprendieron que así
no llegarían a nada, y
entonces
solicitaron
a un
ángel que acudiera a pedir ayuda a
Dios.
Dios reflexionó
durante
largo rato.
Después tomó un pedazo de papel, garrapateó algo en
él, lo puso en una caja y la
entregó al
ángel, diciéndole:
“Aquí está todo. Mi primera
y última palabra”.
El regreso del ángel a
los círculos teatrales fue un
acontecimiento extraordinario,
y todos aquellos que se dedicaban a la profesión se apiñaron a su alrededor
para saber
el contenido
de la caja. El ángel
extrajo el papel, y
lo desenrolló.
El papel contenía una sola palabra.
Algunos leían por
sobre el hombro del ángel,
mientras
éste anunciaba a los
demás: “La palabra es interés
”.
“¿Interés?”,
“¡interés!”, “¿eso es todo?”...
Hubo un cierto
murmullo de desilusión.
“¿Por quién nos toma?”,
“es infantil”, “¡como si no
supiéramos!”...
El encuentro se deshizo
abruptamente,
en medio del disgusto generalizado; el ángel
partió
en una nube,
y la palabra, aunque no
volvió a ser mencionada, se
convirtió en
una
de las varias razones del desprestigio
que Dios sufrió ante sus criaturas.
Sin embargo, algunos miles de años
más tarde, un
joven estudiante de sánscrito
halló
una
referencia
a este episodio
en un
viejo texto. Y dado que trabajaba a tiempo
parcial en un teatro
como encargado de la
limpieza,
llevó a los miembros de la
compañía su
descubrimiento. Y esta vez no
hubo burlas,
ni escarnio. Sólo un
silencio profundo y grave.
Y después alguien habló. “Interés.
Interesar.
Debo interesar.
Debo interesar
al otro. No puedo
interesar
a otro si no
logro interesarme yo. Necesitamos
un interés
común”.
Y también surgió
otra voz:
“Para compartir un
interés común,
es menester que intercambiemos
elementos de un modo que resulte
interesante...”.
“... Para ambos...”,
“para todos nosotros...”,
“con un
ritmo correcto”. “¿Ritmo?”.
“Sí; como cuando se hace el amor.
Si uno de los dos va demasiado rápido
y el otro demasiado lento
se pierde todo interés...”.
Entonces se inició
una
discusión, con toda
seriedad y respeto mutuo, sobre qué es interesante. O
mejor, tal como uno de ellos precisó,
sobre qué es verdaderamente
interesante.
Y aquí no pudieron ponerse de acuerdo.
Para
algunos,
el mensaje
divino era
muy claro: la
palabra interés se refería
no solamente a aquellos aspectos de la
existencia
que estuvieran directamente relacionados
con las
cuestiones esenciales
del ser y del bien, de Dios y las leyes divinas. Para ellos, interés
era el interés,
común a
todos los hombres, de entender
más propiamente
qué es lo justo y lo injusto para la humanidad.
Para
otros, el hecho de que la
palabra interés fuera
tan
común y de uso cotidiano era indicio
claro de que la divinidad quería
señalarles
que no perdieran el
tiempo con
solemnidades
ni profundidades,
y que de una
vez por todas
se dedicaran a su misión
de entretener.
En este punto,
el estudiante
de sánscrito leyó el texto completo que refería
por qué Dios había creado
el teatro.
“Tiene que ser
todas esas
cosas al
mismo tiempo”, les dijo.
“Y de una manera
que resulte interesante”, agregó
otro.
Después de lo
cual, el silencio volvió a
ser profundo.
Acto seguido, comenzaron a
discutir el otro lado
de la moneda, la atracción de lo “no
interesante”, y las
extrañas
motivaciones,
sociales y psicológicas, que hacen
que tanta gente
en el teatro
aplauda con tanta
frecuencia
y tan
entusiastamente algo que en
realidad
no les interesa en absoluto.
“Si simplemente fuéramos
capaces de entender realmente esa
palabra...”,
dijo alguien.
“Con esa palabra —agregó
otro, casi susurrando—, qué lejos podríamos llegar...”.
El Malpensante,
Nº 69 Marzo-Abril
2006
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@
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Sobre lingüística y otras
yerbas
Guillermo Angulo
Odio lo políticamente
correcto —sin que esto quiera decir que yo sea
políticamente incorrecto—
aunque,
pensándolo bien,
no sé muy bien que quiere decir ese impreciso
término. Si la cosa
es con eufemismos, decididamente
los abomino:
para mí un
tullido sigue siendo un tullido, un
ciego no ve porque
está ciego y una puta es una puta, no una trabajadora
sexual. Sin
embargo, aprecio la
paciencia de
quienes se están tomando el trabajo de alargar
todo innecesariamente —volviendo
de paso
sus textos, además
de aburridos, ilegibles—, cerrando tranquilamente
los ojos ante
la evidencia gramatical
de que cuando
se dice niños se está incluyendo
también
a las
niñas,
y que la historia del hombre
es también
la historia de la
mujer. Si queremos defender el
idioma de esos adefesios, debemos rechazar esas llamadas posturas
correctas. Una ex primera dama española, por ejemplo,
se estaba
ahogando no en un vaso
de agua
sino en
una
botella cuando, al
calor de una improvisación,
se refirió a los jóvenes y las
jóvenas. Políticamente correcto pero,
sin duda,
idiomáticamente
desastroso.
El gran oso en
esta guerra
lo van
ganado las
españolas, a las que les hadado por escribir person@s, tod@s o amig@s
con la
vana esperanza de que el desprevenido lector se trague
el infundio de que el signo
arroba
pueda
engañar a alguien
haciéndole creer que es un
injerto entre
la o y la
a. El gracioso
símbolo únicamente se debe usar
en las
direcciones electrónicas
de los E-milios, para
evitar confusiones.
De paso, el profesor
Gildardo
Lotero mete baza desde Medellín para hablarnos
del signo @, haciéndonos
ver que se origina en la cultura
anglosajona:
La
historia
del signo @ es una historia
tan
triste de colonialismo como la
de la isla
de Puerto Rico y la de cualquier colonia española anglófona. Resulta
que @ es una
deformación
simbólica de at,
preposición que en
inglés significa dirección
(University
of New York at Buffalo),
como [el ampersand]
& es deformación de la
conjunción and
(Gross and
Company).
Al querer los gringos utilizarla para reemplazar el
comienzo de una
dirección en
los mensajes
electrónicos, nuestro símbolo arroba (@) [...] se tuvo que vaciar de contenido y cederle el paso a
las ocurrencias de la
lengua
de la dominación.
Sobre el uso del signo
@ en reemplazo simultáneo
de la a
y la o, ya
la Academia de la
Lengua
se ha
pronunciado al respecto
en respuesta a una consulta hecha desde
Medellín
por la
Corporación de Acuerdos, dirigida
por Jairo
Cala
Otero:
Para solventar el problema de la
pesadez
que supone la
repetición
de cada
uno de los apelativos
en ambos
géneros, comienza a circular
la novedad, al hilo de la
popularización de la
informática,
de utilizar el signo de la
arroba
(@) como moción de género para
referirse a ambos
sexos, ya que, curiosamente,
este signo parece incluir
en su
trazo las
vocales a
y o. Con ello, en una misma
palabra se
integran gráficamente tanto el nombre
masculino
como el femenino. Aunque
este recurso no deja de ser ingenioso, hay que recordar
que la arroba no es
un signo
lingüístico, y que este uso no puede
considerarse
aceptable en
español
desde el punto
de vista normativo. [...] Por tanto, su
uso es INCORRECTO. [...]”
Volviendo
a lo políticamente
correcto y a la no
dominación de los géneros,
ya los gringos
han logrado
dislocar su
idioma, cambiando palabras enraizadas
como chairman o cameraman, por chairperson y cameraperson,
para darle
un aspecto neutral al nombre de estos oficios, creando de paso la
tendencia de sacarles el cuerpo
a todas
las palabras terminadas en man, sólo porque
en inglés
significa
hombre, aunque suele
designar
a ambos
sexos.
En
esta batalla las mujeres no
se han mostrado
muy congruentes:
hay
palabras
creadas
específicamente para ellas, como poetisa. Pero muchas se ofenden si no
las llaman con la usada para referirse a
los hombres que escriben poesía: poetas. Como si consideraran que los hombres
escriben mejores poemas
que las mujeres, lo que no es necesariamente cierto. O adoptan como femenino el masculinísimo nombre
italiano
Andrea,
que significa
Andrés (les aseguro
que el almirante genovés
Andrea
Doria era
hombre, y que nunca se puso
falda),
simplemente
porque —al
igual que poeta, masculino— Andrea termina en a. Moraleja:
desde el punto
de vista genérico
hay
que desconfiar
de las vocales
y apoyarse en
los artículos que, en este caso,
se vuelven de primera
necesidad.
Si yo como mecánico
aficionado quisiera
embarcarme
en la
insensatez de las
palabras políticamente correctas
me tropezaría con un enorme
problema
aún
por resolver. Uso a veces un
instrumento
llamado
comúnmente
hombresolo (NR: pinza de
fuerza). Soledad aparte, no sé si lo debiera
llamar
—siguiendo la
nueva
moda— mujer-hombre-sola-solo.
Para deleite de nuestros
lectores, nos —aunque
indignos—
osamos reproducir
un trozo de un delicioso artículo
que el escritor español Julián
Marías publicó
hace
tiempo en
México y que reprodujo parcialmente en
Colombia, Conversaciones
desde la Soledad. Que Dios nos
perdone
el atrevimiento
y nos proteja de la
lluvia de piedras que probablemente
lloverá sobre nuestra desprotegida testa.
Aquí va el texto, con el respectivo
agradecimiento a Santiago Mutis,
su descubridor:
Los ciudadanos españoles
y las ciudadanas españolas
estamos hartos y hartas
de pedir a
nuestros y a
nuestras
gobernantes y gobernantas que se ocupen de los niños
y las niñas inmigrados e inmigradas,
que llegan
recién nacidos y nacidas,
famélicos y famélicas,
desnudos y desnudas,
sin dónde
caerse muertos y muertas. Nuestros y nuestras políticos
y políticas
se ven incapacitados
e incapacitadas para afrontar el
problema,
temerosos y temerosas de que los
votantes
y las votantes los y las
castiguen:
el que y la que sea partidario
y partidaria de
que esos niños y esas niñas sean españoles y españolas a todos los efectos, teme la
reacción
de los y las compatriotas y compatriotos proclives
y proclivas a
frenar
el flujo de extranjeros y extranjeras
—sean
adultos o adultas, niños
o niñas,
recién nacidos o nacidas—
y amigos y amigas de una población
compuesta
por individuos
e individuas
autóctonos
y autóctonas, homogéneos y homogéneas racialmente: los ciudadanos y
las ciudadanas, en suma,
que no creen
que todos los hombres y las mujeres son
iguales o igualas.
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Los tangos censurados
¡En el '76 los milicos hasta censuraron a Gardel!
Por Jorge Gutman
Las diferentes dictaduras militares
que gobernaron la República
Argentina a partir del año
1943, apoyados por
algunos
grupos de ‘intelectuales’ y ‘moralistas’, se ocuparon de
censurar, cambiar y prohibir las
letras y títulos de muchos tangos, que en
la mayoría de los casos
habían ganado el gusto y la
popularidad
del público radio-escucha de esa
época.
Fueron muchos
los compositores, poetas,
cantores
y músicos que se vieron afectados
por las
distintas
disposiciones
y leyes gubernamentales que les prohibían interpretar
dichas
canciones.
Ya anteriormente
a esa
fecha,
y para ser más precisos
en el año
1931, el presidente de facto
José Félix Uriburu ordenó
cambiarle
el título del tango
de Cobián y Cadícamo
“La casita de mis viejos” por
el de “La casita de mis padres” (nota del editor: patético)
Durante el mandato
del General
Pedro Pablo Ramírez, la
Dirección General de Correos y Telégrafos
recibió la ‘orden’ de limpiar el vocabulario usado
corrientemente
en las
radios, y la
de cambiar
el título de algunos tangos nominados
como indecentes.
Así fue como “Sobre el pucho” pasó a
ser “Un callejón en Pompeya”, “Chiqué”
fue cambiado
por “El elegante”, (traducción pésimamente hecha), “Susheta” por
“La aristócrata”,
“Qué vachaché” por
“Qué vamos a
hacerle”,
“El ciruja” por “El recolector”, “La
catrera”
por “La
cama”
y “Yira yira” por
“Camina, camina” Y por si esto fuera
poco, prohibieron
la radiofusión del tango “Cambalache” de Enrique
Santos
Discépolo.
Cabe destacar
que “Cambalache”
tuvo el “privilegio” de ser prohibido
por cuanto gobierno
militar subió
al poder
en nuestro
querido país.
Parecería
que el “genio visionario”
de Discépolo
no era
del agrado
de los gobernantes
de turno, sobre todo cuando
dice //Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé, en
el quinientos
seis y en el dos mil también...//
como augurando el problema de las
coimas de los senadores
del año 2000.
En esa misma
época,
el entonces
ministro de Educación,
don Gustavo
Martínez Zubiría, forma una comisión,
presidida
por Monseñor Gustavo
Franceschi,
para “controlar” lo que se “hablaba y cantaba” en las
radiodifusoras del país.
Así es como pasan a ser
de la categoría de prohibidos los tangos “Al pie
de la Santa
Cruz” de Mario
Batistella y Enrique
Delfino,
“Al mundo le falta un tornillo”
de Cadícamo y Aguilar,
“El ciruja” de
De la Cruz y Marino, y los tangos de Celedonio Flores, “Mano a Mano” y
“Pan”,
por su
vocabulario
“lunfardo”.
El tango
“Mi noche triste” de Castriota
y Contursi, también
lo pasaron a retiro por
sus palabras del idioma
lunfardo,
//Percanta que me amuraste, en lo mejor
de mi vida// Dejándome el alma herida y espinas en el corazón// Para mí ya
no hay consuelo
y por eso me ‘encurdelo’, pa’ olvidarme
de tu amor.//
También cayó
en la
volteada
el cantor
Alberto Castillo,
por las
letras que entonaba, y
por su
forma de ver y hacer
gestos, cosa que a los integrantes
de la comisión no
les agradaba, a pesar de que Castillo,
en ese momento,
era considerado por
el público, como un ídolo nacional.
El primero de
diciembre de 1943, la cancionista
Libertad Lamarque,
recibe una
reprimenda del gerente
general
de Radio Belgrano, porque la
Dirección de Radio-Comunicaciones,
les mandó
un telegrama, intimando a Libertad
Lamarque a
mejorar su
vocabulario
tanguero.
Ridícula reprimenda, a quien
fue siempre un ejemplo
de educación
en todas
sus presentaciones radiales o teatrales.
En el año 1962, Edmundo
Rivero canta el tango “Bronca”, escrito por
él y Mario
Batistella, y también lo pasan por las armas (al
tango,
por supuesto), porque
dice así: “Los ladrones
van
en coche,
Satanás está de farra y detrás de la
fanfarra, salta y baila el arlequín// Es la
hora
del asalto,
sírvanse
que son pasteles y así
queman
los laureles, que supimos
conseguir”.
Y para finalizar, ¿se acuerdan de
1976?, ¿lindo año no?
Bueno, les comento que ni
Gardel, a
pesar
de estar muerto se salvó de la
censura, ya
que algunas grabaciones
por él cantadas fueron
prohibidas para pasar en las radios.
Estas son
algunas de dichas canciones:
“Pan”,
“Aquaforte”,
“Al mundo le falta un tornillo”,
“Al pie de la
Santa Cruz” y “Matufias”
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Los mitos urbanos
Yo
tenía
un amigo
que ...
primero dejo de ir a bailar temiendo
levantarse una buena mina pero
que estuviera conectada con ladrones
de órganos
y que así le roben las
corneas
o le saquen
los 2 riñones dejándolo tirado
en la
bañadera llena de hielo
con un
mensaje
en el espejo
que diga "llama a emergencias o te morís".
Dejo de ir al
cine por
miedo de sentarse en
una
butaca
con una jeringa infectada con SIDA.
Después
dejo de recibir llamadas
telefónicas
temiendo que le pidan marcar *9 y le llegue una cuenta telefónica astronómica porque le robaron la línea.
También
dejo de usar el celular por
miedo a que las microondas le afecten el cerebro.
Dejo de ingerir
varios alimentos por
miedo a los estrógenos.
Dejo de tener
relaciones
por miedo a
que le vendan los profilácticos
pinchados y
se contagie
de algo.
Además
dejo de tomar cualquier cosa
que venga
en lata por
miedo a morir por el pis
de rata
y dejo de ir a los shoppings por
miedo a que le rapten a la novia (no
se cual ya
que no mantenía relaciones ni
iba a
bailar)
y lo obliguen a gastar todo sus
ahorros
de su banelco
y el total del limite de la tarjeta.
También
donó todos sus
ahorros
a la
cuenta
de Brian, un
chico enfermo
que estaba
a punto de morirse en
el hospital y además
participo arduamente
en una campana contra a tortura
de unos osos asiáticos a
los que le sacaban la
bilis.
Finalmente
no comió mas
sandia por
miedo a morirse si se equivocaba y
tomaba
un vaso
de vino.
Dejo de hacer , tomar y comer tantas
cosas que dejo de vivir.
Se murió de hambre esperando junto a su
correo los $150. 000 que esperaba de Microsoft y AOL por
participar de
la prueba de rastreo
de e-mails.
No seas gil y no te dejes influenciar por todas
las pavadas que le llegan por internet".
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¿Cuáles son las funciones de los mitos en
el mundo de hoy?
Si revisamos las
cuatro funciones
tradicionales de la mitología, encontraremos
que en gran parte se han desvanecido.
Esta es, al
menos, la
mirada
que propone Joseph Campbell, en
su Mitología Creativa.
El
enfoque metafísico-místico
La función religiosa
es, sin duda,
la primera de las
funciones
de una
mitología viva. Lo cual
significa,
en términos
prácticos, que tenga la capacidad implícita de generar temor (en
el sentido del respeto)
y humildad.
Pero lo
cierto es que la teología, en
términos actuales, no
puede aspirar a ser más que uno
simple ejercicio literario. Los textos arcaicos, en
rigor, solo pueden comprenderse a
la luz del contexto
histórico que les daba sentido, un
universo en
el cual sus
héroes, hazañas y sentencias
resultaban infalibles.
Por eso,
mientras
que en la
Edad Media, las
Sagradas Escrituras
eran
las depositarias
de toda fe, la misma
fe, tomó a la
Razón
como destino durante la Ilustración. ¿Esa
fe incondicional
está depositada hoy en día en la
ciencia?
Probablemente,
la confianza en
que la ciencia puede
protegernos
ante
la inmensidad
de todo lo que aún no sabemos, es la
característica más notable de nuestro
tiempo. La
ciencia,
reemplaza al
mito en su
función
metafísica
y mística, presentándose
como objeto de culto y como placebo frente
a lo misterioso.
El enfoque
cosmológico
Ya
no buscamos
la imagen del universo
en los Textos Sagrados
arcaicos,
puesto que es la ciencia la
que nos provee
este tipo de respuestas.
¿Cómo ha
llegado la
ciencia
a sustituir
paulatinamente
el pensamiento
mítico que ha
dominado
la mente
de la humanidad por
siglos y siglos? Un breve
recorrido por la historia de la
ciencia,
nos llevará
a repasar una
serie de revoluciones relevantes
que fueron separando a lo mitológico de su
función
creadora
de cosmogonías.
La
revolución colombina o el ocaso
del paraíso
terrenal
“El paraíso,
está aislado
del mundo habitable
por montañas o
mares, o por
alguna región
tórrida, que no se puede
cruzar.
Por eso, quienes han escrito sobre topografía, no lo mencionan” (Santo Tomás de Aquino). No se trataba pues, de una metáfora,
sino de una elaboración
mítica que describían el
modo en que los hombres medievales
entendían
físicamente
el mundo en
el que vivían.
En efecto, cuando
Colón durante su
tercer viaje, pasó entre la
isla Trinidad y tierra
firme de Sudamérica, el volumen
de agua
del Orinoco que desembocaba en el Atlántico,
creyó sin vacilaciones
que se trataba de uno
de los ríos
del Paraíso.
La
revolución copernicana o
el ocaso de la armonía
cósmica
La tierra plana y el sol girando sobre ella
es una
visión del pasado.
Esa armonía
comienza
a quebrarse
cuando
Copérnico rescata las
teorías heliocentristas
sugeridas
por Aristaco de Samos. Mäs tarde, las
investigaciones de Galileo,
acabarían por aniquilar simultanemanete el univeso bíblico como la
poesía
helenística de la
música de las
esferas.
La revolución
newtoniana o el ocaso del
primer motor necesario
La teoría del impuso, eliminó
de la cosmogonía la
necesidad
del “primer
motor inmovil”
de origen divino.
Luego Galileo, Kepler y finalmente Newton,
que daría
el golpe final: la
ley de gravedad sugería que Dios podría haber creado
la máquina, pero
ésta podía funcinar
sin su
intervención.
Las
revoluciones de Kant y Laplace o el ocaso
del dios creador
Avanza la hipótesis de un
universo que surge de una nube
de gas. ¿Es necesario un
creador para la
máquina
del universo? Lo
mitológico deja de tener sentido
en todo pensamiento científico.
La revolución
darwiniana o el ocaso
del hombre como
ser acabado
Ya los apuntes de Leonardo Da
Vinci sugerían las
similitudes entre las diferentes
especies. Pero serían los aportes
de Darwin
los que finalmente eleminarían de la
cosmogonía
la idea
del hombre como
una
especie fija,
definitiva
y acabada.
Todo está en movimiento y el principio
de la vida
estaba
inscripto
en la
misma evolución.
La revolución
atómica
o el ocaso del movimiento absoluto
Cuando los princpios
físicos newtonianos son
revisados por
la teoría
cuántica,
el átomo deja de ser una bola sólida
y se transforma en un universo
asi vacío. Entonces,
la naturaleza es tal
que resulta
imposible determinar el movmiento absoluto con
ningún experimento.
En síntesis,
si la función de la
mitología era,
despertar
el temor y la humildad
ante
el misterio último, no podemos negar que la
ciencia
cumple hoy
este rol con absoluta
eficiencia.
La ciencia es actualmente
el saber que expone la cosmogonía y con
ella, la
única
certeza que queda: que ya
no existen
certezas.
El enfoque social
La tercera
función
de la mitología es la
de legitimar y mantener
el orden establecido. Pero lo que sucede,
en consecuencia,
es que el individuo ahora, se encuentra
solo. Como diría Nietzche, o
todo es falso, o todo está permitido.
El enfoque psicologico
Y la última
función,
la de centrar y armonizar al individuo
que generaba de por
sí, una
entrega
absoluta,
ya no
es posible, porque
la mitología
a
perdido su
presencia contenedora
en el individuo.
Resumido
de Mitología
Creativa
de Joseph
Campbell.
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Lo que se cuenta por ahí
La verdad
sobre Sancho Panza
Sancho Panza,
que por lo demás nunca se jactó
de ello, logró, con el correr de
los años, mediante la composición de una cantidad
de novelas
de caballería y de bandoleros, en
horas
del atardecer
y de la noche, apartar a tal punto de sí a
su demonio,
al que luego dio el nombre de Don
Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente
a las
más locas aventuras,
las cuales
empero, por
falta
de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre
libre, siguió impasible, quizás en
razón
de un cierto sentido de la
responsabilidad,
a Don
Quijote en sus
andanzas, alcanzando con ello un
grande
y útil esparcimiento hasta su fin.
Franz Kafka
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Chivos y Chimentos
► Juan Parodi dictará
una
clínica
del relato oral destinadoa a narradores
orales y a
estudiantes avanzados
de narración. Será el viernes 10 de diciembre o el miércoles 15 de
diciembre de 18 a 22. Arancel:
$100. Reserva e inscripción
15-5342-5524
► Vivi García dictará
cuatro talleres
de un encuentro con
un costo cada uno
de $80 y vacnates
limitadas.
Miércoles 8 de 18.00 a
21.00: Leer para Contar , La
lectura como camino
de búsqueda de la historia a narrar.
Miércoles 15 de 18.00 a
21.00 ; Adaptación de textos , pasaje a la oralidad.
Miércoles 22 de 18.00 a
21.00 : Leer y contar para chicos con
la partcipación de Claudio Ledesma
Miércoles 29 de 18.00 a
21.00 : Pensar
la puesta de una historia, sugerencias escenicas, con
la partcipación de Claudio Ledesma
Inscripción: requetecuentos@hotmail.com
4674-6174 / 155 953 4565
► Clase abierta
y gratuita:
martes 7 de diciembre a las
19.00, Peru 272, Sala Rosa. Y aAbierta
la inscripción
2011 para el Taller
de Narración Oral
de La Manzana de Las
Luces, Formación Integral del Narrador Oral,
dictado por
Elisa Vázquez y Vivi García.
Se cursará los miércoles de 18.00 a
20.00 en Perú 272, Ciudad de Buenos
Aires. . El Arancel mensual es
de $150.
Informes
al 4674-6174 / 4641-5348 / 155 953
4565 requetecuentos@hotmail.com
elisanvazquez2002@yahoo.com.ar
► El sábado 11 de diciembre de 15.00 a
19.00 Vivi Garcia brindará una Jornada de Narracion
Oral ¿Todos podemos contar cuentos?: uso de la
voz, uso del espacio
y del cuerpo,
creación
espontánea de historias,
actitud lúdica del narrador,
búsqueda de historias, adaptación
de textos a la oralidad. No se requiere experiencia previa,
costo: $100. Informes e inscripción: 155 953 4565 / 4674-6174 requetecuentos@hotmail.com
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Agenda de Diciembre
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VIERNES
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17
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18.00
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AMORES EN LA BODEGA con
el grupo
Cuentos y Encuentros,
Dir. Juan Parodi
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Café Tortoni - Av. de Mayo 825
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Entrada $20
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SABADO
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4
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16.30
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FIN
DE FIESTA con margarita caffatti rizzo y matilde
guerrero y narradores
invitados .
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La Biblioteca Café
- M.T.de Alvear
1155 Reservas al 4811-0673
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Entrada
con cons. $ 25.00
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11
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20.00
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UN
RECUERDO DE NAVIDAD con
Claudio Ledesma y Hernán Dinelli
(cantante)
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Fusión Bar - Florida 328
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Entrada libre
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11
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19.30
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COCTEL
DE DESPEDIDA con Norma Alves
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La Peña del Colorado - Guemes 3657
Reservas al
4822-1038
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Entrada con
copa
$30
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18
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18.00
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CUENTOS
DE VIENTO Y AGUA
con Elisa Vázquez y Pedro Parcet
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San Pedrito 107
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Consumición
mínima
$15
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CUENTOS AL DÍA
es una publicación prop. de Marta
Lorente y José
Campanari,
dirigida
por Marta
Lorente.
Registro
de la Propiedad Intelectual: Nº 943866
Tucumán 3610 (1189) Buenos
Aires. (54) 011 4864-3657 /
cuentosaldia@cuentosaldia.com / www.martalorente.blogspot.com
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