CUENTOS AL DIA  Buenos  Aires

Periodico de narración oral

 

Número  123  /  marzo 2010 / Año  12

Fundado por Marta Lorente y José Campanari

Dirección Marta Lorente

cuentosaldia@cuentosaldia.com    martalorente@cuentosaldia.com

www.cuentosaldia.com (en actualización)

 

 

 

Marzo...

 

 

se acaba el verano, comienzan las clases, vuelve Cuentos al Día...

Hoy es el comienzo real del año.

Del año de laburo, de clases, de ver como se nos va el tostado, con lunes que son lunes, de esperar el proximo fin de semana largo.

Digan la verdad ¿marzo no les trae algo de sabor a lunes?

 

 

 

 

 

Afortunadamente para los odiadores eternos de los lunes esta vez marzo

nos trae 2 fines de semana largos. Para aprovechar los dos,.

Uno festejando el carnaval, con fuerzas, para que siga vivo

 

 

 

 

y el otro tambien para aprovechar,

pero sin olvidar de que se trata, que de eso se trata: de la memoria

 

 

Y otra cosa…

¡ Felicitaciones en nuestro dia, mujeres !

 

Hizo falta un montón de mujeres quemadas para obtener nuestro dia.

Hoy por hoy quizá obtengamos otro.

Pero acabemos con el mala noche y parir hembra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomado de Pagina/12

Pogrom

 

 

Por Alicia Dujovne Ortiz, escritora

 

Cuando yo era chica, mi madre, bolche si las hubo, solía referirse a un misterioso personaje llamado “pequeñoburgués”. A juzgar por el rictus de sus labios, el tamañito del personaje no la enternecía para nada. Además, la mención del pequeñuelo iba siempre acompañada por la palabra “prejuicio”. Un montón de cosas que a mí me encantaban eran desechadas categóricamente por formar parte del “prejuicio pequeñoburgués”. Con el correr del tiempo tuve por fuerza que admitir la existencia real del enanito, y comprender, de paso, que su pequeñez no sólo se relacionaba con su bolsillo, menos abultado que el del gran burgués, sino con las dimensiones de su cerebro. No es que la gran burguesía no tenga cerebro de mosquito, sino que el del pequeñoburgués se empequeñece en la medida misma de su terror a que los haberes se le reduzcan todavía más, y a pasar de medio o cuarto de burgués a pobre entero. La definición del pequeño burgués y de su prejuicio podría justamente ser: alguien con miedo.

 

¿De qué? De que el diferente no se le vaya a convertir en semejante o, más bien, de que él no se encuentre de buenas a primeras convertido en otro: pobre, negro y feo. Y maloliente, ya que estamos. Cuando Jacques Chirac quiso congraciarse con la mayoría de pequeñoburgueses prejuiciosos que integra su país, aludió a “los olores” de la inmigración. Lo mismo ha hecho Sarkozy con los gitanos, obteniendo como compensación un 60 por ciento de opiniones pequeñoburguesas favorables, y lo mismito, para decirlo en boliviano, acaba de hacer Macri.

 

La falta de ternura de mi madre hacia el personajito de marras se basaba en cierto conocimiento de la historia. ¿Cómo se arma un pogrom? Atizando el miedo de los pequeños y, créase o no, su envidia: ese judío ropavejero tiene más plata que yo, a ese negro de mierda lo ayudan con planes y a mí no. Siempre hay un Zar o un Führer que echa leña al fuego y siempre los punteros por ellos enviados con el objeto de excitar al pequeñoburgués encuentran las palabras justas para que el temeroso y/o envidioso, en general buen muchacho, buen padre y buen amigo, se vuelva criminal.

 

Como uno, lo del buen muchacho, un poco se lo cree, la imagen de la policía y de los barrabravas masacrando a miembros de una de las comunidades inmigrantes más solidarias y laboriosas de la Argentina me impresionó menos que la de los honrados vecinos envueltos en la bandera argentina, como durante la Guerra de la Soja. Que hay violencia organizada lo sabemos, pero calibrar la potencia generadora de esa violencia, su capacidad de avivar la que hasta ahora había permanecido en estado latente en el interior de las vísceras pequeñoburguesas ya cuesta más. Si con alguno de los actores de este drama me identifico, aparte de los bolivianos industriosos, es con el médico al que le dio un ataque al corazón cuando le bajaron al pibe herido de la ambulancia con la pretensión de fusilarlo en tierra. Semiataques a menudo han sabido darme cuando los choferes de taxi me prometían cortar a los negros a rebanadas o, solución final, proponían coserles las trompas a las negras para que no siguieran pariendo, pero una cosa es palpitársela y otra verla.

 

Lo único que me consuela es que a los bolivianos los conozco. Los conocí antes, mucho antes de que vinieran a sembrar los alrededores de nuestra ciudad, trabajando de sol a sol y llenándonos la vida de plantas y verdura barata, lindas santarritas, zapallos cortaditos con paciencia ancestral (el Conurbano tendrá la napa contaminada, pero igual, para ellos, plantar sobre la tierra negra, viniendo de la luna cenicienta en la que han nacido, es un regalo divino). En los años cincuenta viví de cerca una de las primeras revoluciones latinoamericanas, la del MNR que hizo la reforma agraria en tiempos de Paz Estenssoro y Siles Zuazo. Esa revolución se vino abajo como tantas, pero fue entonces cuando aprendí a admirarlos.

 

Si la definición del enano blanco, también llamado pequeñoburgués, es la de miedoso, la del indio o el cholo boliviano es la de resistente. Un pueblo que ha durado desde el Incario manteniendo el sentimiento comunitario no es tan fácilmente expulsable como lo creen nuestros esforzados patriotas cubiertos de azul y blanco (colores a los que amo demasiado como para que verlos usados para eso no me dé grima). Basta observar a las familias bolivianas distribuyendo sus guisitos de toldo en toldo, o reunidas en círculo y guardando una distancia respetuosa en torno de la viuda de un asesinado, para entender que ese Parque Indoamericano de nombre premonitorio acabará por ser suyo.

 

Mientras tanto, hemos asistido a nuestro primer pogrom. La Semana Trágica tampoco estuvo mal, pero los que quemaban barbas de judíos eran militantes nacionalistas y niñitos bien. Estos honrados vecinos de los monoblocks de enfrente se hallan lejos de ser pitucos, no están afiliados a nada, no tienen ninguna ideología, salvo la de aferrarse con uñas y dientes a sus bienes y defenderlos de su enemigo, el negro. Es por eso que marcan territorio meando alrededor, lo cual no torna más fragante la historia.

 

En cambio puede que la torne más peligrosa: tampoco la baja clase media alemana de los años veinte comenzó por tener ideología; lo que tenía era bronca, desazón y, es claro, miedo. Esta que a nosotros nos ha crecido como un grano, como una excrecencia, esta que traiciona la memoria del abuelo, el que llegó con el monito al hombro, se ha desnudado en público, o, como dicen los psi, ha pasado al acto. Su racismo primario, sus dos dedos de frente y, digámoslo con dolor y temblor, sus evidentes ganas de aplastar cráneos la convierten en una excelente materia prima puesta a disposición del que la quiera usar. Por lo visto, alguien quiere.

 

Concluyo estas líneas con un sentido homenaje (o un feminaje, para no emplear una palabra que no me corresponde en vista de mi sexo) a la extrañada Silvia Bleichmar que, refiriéndose al jefe de Gobierno porteño, escribió con sencillez: “Esto es El huevo de la Serpiente”.

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El sexismo en la literatura infantil y juvenil

La discriminación de género en los libros para niños y niñas

Juan Francisco Díaz Hidalgo

 

Los modelos masculino y femenino tienen origen en la forma en que se educa a los niños y niñas. El colegio, la familia y los libros de entretenimiento.

 

La literatura infantil y juvenil es el espejo de la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Cabe afirmar que lo que se quiere transmitir, en los libros dedicados a los niños y jóvenes, es el mensaje de los adultos sobre cómo quieren que entiendan el mundo y la sociedad.

Esta función educativa de los libros está totalmente inmersa por este motivo en la familia y en la escuela, que son los que van a transmitir los modelos culturales masculinos y femeninos.

 

La discriminación de género en los libros infantiles

El cambio del papel de la mujer en la sociedad debería haber traído un cambio en la literatura para los más jóvenes. Hasta los años ochenta el sexismo en cómic y novela rosa era patente y escandalosamente claro. También en la literatura de calidad los modelos femeninos y masculinos han estado siempre muy bien delimitados y dibujados.

En los últimos años han aparecido princesas intrépidas, protagonistas masculinos con sensibilidad, y parece que ha surgido una corriente que intenta corregir la discriminación existente. Pero lo que ha ocurrido es que la mujer ha tomado el papel masculino sin cuestionar los valores implícitos.

 

Los modelos masculinos

El protagonismo masculino en la literatura infantil y juvenil sigue siendo superior al femenino. En un rango de edades de los cinco a los quince años, computando de forma global un 58% de las historias tienen un protagonista masculino frente al 24% femenino. El tanto por ciento restante lo tendrían compartido.

Además, los hombres, en la literatura y en la realidad, son los que poseen el poder, tanto en la faceta de malvados como en la benéfica. En consecuencia, la lucha por la primacía social y la riqueza son atributos masculinos. El hombre está fuera del hogar, es el que personaliza la aventura y el mundo exterior.

 

Los modelos femeninos

En la etapa infantil, en los libros, la presencia de las mujeres es de gran peso. La figura de la madre es clave como el referente que procura sustento y cariño. Fuera de las paredes del hogar la madre no parece tener ocupación. El papel está totalmente enfocado en el ámbito del hogar.

Los trabajos de las mujeres en un 70% se centran en las labores domésticas (la profesión de “sus labores” tan recurrente en los años cincuenta o sesenta) y si aparece algún trabajo en alguna obra es complementario al trabajo doméstico.

El trabajo casi siempre es no cualificado y cuando sí lo es, se circunscribe al arte o la artesanía y la literatura. Solo el 10% de las mujeres ejerce trabajos cualificados, eso sí en el campo tradicionalmente considerado femenino (en el colegio es la maestra porque el director es un hombre, como refleja el estudio de Paul Brouzeng).

 

Las niñas lectoras

Los personajes femeninos infantiles son fundamentalmente intimistas y vinculados a la magia. Su presencia en los libros de acción es escasa y cuando aparecen como protagonistas, no es extraño que ocupen un rol con valores masculinos.

El mensaje para las niñas es el de que en la vida real adulta tendrán que conformarse con papeles no protagonistas. Parece que estuviesen irremediablemente destinadas a asumir ciertos estereotipos masculinos.

 

El futuro de la literatura infantil y juvenil no sexista

Afortunadamente, desde el instituto de la mujer y desde otros sectores de la sociedad se abogó por una literatura para en el que se puedan cuestionar valores como la competitividad o la necesidad de una jerarquía, que inevitablemente lleva a la opresión de sectores sociales y por ende a la violencia.

Se trata de una solución de compromiso entre lo que se quiere transmitir a los más jóvenes y la función que debe tener un libro: entretener, hacer soñar al lector y que se pueda identificar con los personajes. Claro está que un buen escritor también debe tener un compromiso con sus ideas y en su ánimo tiene que estar el contribuir a una sociedad más igualitaria, justa y feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Porque de algunas cábalas

 

Cruzar los dedos

Cuando se formula un deseo, se dice una mentira o se encuentra uno ante un peligro, es costumbre cruzarlos dedos, concretamente el mayor sobre el índice. El gesto, que evoca una cruz, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas, según los supersticiosos. Desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos, se alejaba a los fantasmas y malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno. No obstante, algunos autores piensan que, aunque el simbolismo de la santa cruz en este gesto resulta obvio, el origen primero es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.

 

Poner la mano delante de la boca al bostezar

El gesto actual de taparse la boca cuando bostezamos no obedece sencillamente a la intención de guardar las formas, esconder la dentadura o el deseo de no difundir los gérmenes, sino que tiene un significado más profundo.

En el libro Superstitions oÍ Ireland, de Sperenza Wilde se puede leer que hacer la señal de la cruz delante de la boca al bostezar impedía que el diablo se introdujese en el cuerpo y estableciera en él su morada. Es por esta razón por lo que las madres cerraban la boca del bebé o hacían la señal de la cruz delante de ella cuando lo veían bostezar. De esta costumbre ancestral deriva el gesto actual de taparse la boca.

 

Levantarse con el pie derecho

La tradición dice que, para que el día no se tuerza, hay que apoyar en primer lugar el pie derecho. La respuesta a esta costumbre podría hallarse en el mundo de los pescadores. Durante el siglo XIX, ningún pescador en su sano juicio subía a bordo por babor, es decir, el costado izquierdo del barco, aunque resultara incómodo  hacerlo por estribor. Parece ser que la superstición nace de la noción de que cualquier cosa zurda era antinatural una idea que se basa en que la mayoría de los seres humanos son diestros.

Por regla general, todo lo que se refiere a la derecha es calificado de favorable por los supersticiosos, quizás alentados por la tradición bíblica, que dice que la derecha conesponde al camine del Paraíso y es la posición en la que están sentados los elegidos por Dios.

La izquierda representa el reverso de la moneda. Los romanos, por ejemplo, hacían presagios observando el vuelo de los pájaros: los que lo hacían hacia este lado eran de mal agüero. De hecho, en latín, izquierda se dice sinester, que dio origen al adjetivo siniestro.

 

Tocar madera

Durante muchos siglo antes del cristianismo, lo pueblos célticos de Europa rendían culto a los árboles por considerarlos los templo de la santidad y la principal  presentación de los dioses era la Tierra. El árbol servía com medio para enviar la dolencia, o el mal a la tierra. También se recurría a este vegetal s la mala suerte visitaba a m hombre bajo la forma de demonios o si iba a librarse una batalla. En estos y otros casos el sacerdote druida celebraba una serie de ritos y ensalmos en las llamadas enramadas sagradas, lugares que equivalía a las modernas iglesias.

Hay, además, quien dice que las supersticiones referentes a la madera también nacen del material con el que está hecha la cruz de Jesús Resultado de estas creencias es nuestra costumbre de tocar madera como signo di la buena suerte, ya que ésta atrapa al espíritu maligno  lo hace caer a tierra.

 

La herradura colgada en la puerta

Procedente de Italia, la creencia de que las herraduras atraen la buena suerte era muy tenida en cuenta por la gente de los pueblos. Clavada o colgada en una puerta, este objeto atraería las energías del cielo. La herradura simboliza la fuerza del caballo y su enorme utilidad, al menos en tiempos pasados, en las labores del campo yen las guerras. Vuelta al lado derecho y en posición horizontal representa la C, inicial de Cristo.

Otra  leyenda atribuye a San Dunstan el haber otorgado a la herradura, colgada sobre la puerta de una casa, un poder especial contra el mal. Herrero de profesión pero que llegaría a ser arzobispo de Canterbury en el año 959, Dunstan recibió un día la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus pies, unos pies de forma sospechosamente parecida a pezuñas. Dunstan se dio cuenta de que se trataba de Satanás y explicó que, para realizar su tarea, era necesario encadenarlo a la pared. Así, el santo procuró que su trabajo resultara tan doloroso que el propio Diablo encadenado le pidió misericordia.

Dunstan se negó hasta que el diablo juró no entrar nunca en una casa donde hubiera una herradura colgada sobre la puerta. Pero no podía colgarse de cualquier forma; sus extremos debía estar hacia arriba, pues de lo contrario su reserva de suerte se vaciaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué son los mitos urbanos?

 

A lo mejor sucedió realmente, o puede llegar a ocurrir, pero nadie parece haber sido testigo directo del suceso. El mito urbano sucede en una dimensión paralela, un plano idéntico al nuestro pero en el que se hace verosímil lo improbable. A veces, el mito urbano es un deseo colectivo, una esperanza, otras veces un temor... una premonición. Otras veces, una explicación improvisada o una lección moralizante que se deja leer entre líneas.

Es muy difícil, la mayoría de las veces, rastrear los orígenes de estas historias que circulan con status de leyendas. Estas aparecen y se repiten no solo en la tradición oral sino también en los medios de comunicación. Es probable que algunas de estos relatos sean elaborados intencionalmente con algún objetivo en particular como por ejemplo, desacreditar a alguien u obtener beneficios comerciales. Otras veces, puede surgir de algún relato que se deforma a partir del original o simplemente de una ficción deliverada que al transmitirse adquiere el valor de una historia ‘real’.

 

Ahora bien, la pregunta es por qué una leyenda urbana, que de por sí contiene elementos claramente irracionales, se transforma en un relato creíble. En efecto, muchos de estos relatos, si bien no son abiertamente fantásticos, son, al menos sorprendentes por improbables. Pareciera como que tras un efecto de saturación informativa a través de las fuentes tradicionales, se abre un espacio informal en el que el relato de un testigo anónimo, con el que no tendríamos otro vínculo que el anonimato, sea aceptado a través del "beneficio de la duda". Lo extraño no por improbable es necesariamente imposible, y así se define la puerta de entrada por la cual ingresa el relato mitológico contemporáneo.

 

De esta manera, una leyenda urbana cumple la función de darle al sujeto la posibilidad de expresar una opinión personal, un temor o acaso una sospecha. Tal vez encuentre un atajo para una explicación demasiado compleja, excesivamente elaborada. El mito es una expresión tan antigua como la cultura y su estructura resiste en nuestras mentes así como nuestros miedos y anhelos y no deja de expresarse con formatos nuevos, adaptados al tiempo que nos tocó vivir.

 

Leyendas urbanas sobre el Sida

Estas leyendas, suelen tener un sentido moralizante de diferente tenor. En algunos casos, muestran una variante que confiesa temores al contagio o incluso, la discriminación, que hace del enfermo de sida un ser que desea transmitir su enfermedad a los sanos.

Uno de estos relatos, habla de una chica que viaja a los Estados Unidos por un intercambio cultural. Alli convive con una nueva familia que tiene dos hijos varones. La chica mantiene relaciones con uno de ellos sin utilizar preservativos. Aparentemente todo marcha en orden. Pero cuando finaliza su período de intercambio en el aeropuerto, su chico le entrega una caja de regalo, diciéndole que se trata de una sorpresa para que la abra solo cuando el avión hubiese levantado vuelo.

Luego de las despedidas la chica sube al avión y ya en su asiento, abre el paquete y encuentra dentro de él una rosa negra, con una tarjeta que dice "Bienvenida al Club del SIDA". En este relato, el sentido moralizante "no tener sexo sin protección" resulta obvio, pero subyace además, la maldad del infectado que aún a sabiendas niega su condición. En el mismo tono, los relatos de las agujas hipodérmicas infectadas puestas por sidosos en las ranuras para las monedas de los teléfonos públicos o de los enfermosos que subieron violentos al colectivo o la subterráneo agrediendo a los pasajeros con agujas infectadas del virus.

 

Cultos post-mortem

Cada día canta mejor (Carlos Gardel)

Gran parte del año pero especialmente los días 24 de Junio y el 2 de Noviembre el mausoleo de Carlos Gardel en el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires, esta cubierto de flores, especialmente claveles.

El 24 de Junio de 1935 el avión en el que viajaba, estrelló en Medellin, Colombia. El culto popular consiste se traduce en los siguientes ritos: colocar un clavel que en la solapa izquierda de su estatua de su tumba y un cigarrillo encendido en actitud fumar, también en su mano izquierda.

De características similares, también en Buenos Aires, se rinde culto a personajes de la música popular que fallecieran también de forma sorpresiva y en la plenitud del éxito. Tales son los casos de la Gilda una cantante de música tropical y Rodrigo, un músico cordobés que popularizó en Buenos Aires el cuarteto. Ambos murieron en accidentes viales y muchos fans les rinden culto en los lugares en donde perdieron la vida. Sin embargo, en estos casos, la acción mediática a contribuído notablemente a construir estos cultos populares ya que son explotados comercialmente.

 

Los inmortales

Elvis is alive

De manera diferente al culto post-morten, otras variante mitologica, consiste en negar la muerte del ídolo popular. El mito de la falsa muerte de Elvis es quizá el más famoso. Al respecto, existen una serie de argumentos sobre los cuales se pretende sustentar la credibilidad de la leyenda: en su lápida, su segundo nombre está mal escrito: es Aaron y no Aron. Su tumba en Memphis está entre la de su padre y su abuela, y no junto a la de su madre, como siempre fue su deseo. Aunque en el momento de su supuesta muerte pesaba 115 kilos, en su certificado de defunción figura con "sólo" con 76 kilos. El certificado original desapareció. Testigos de su funeral han dicho que su ataúd estaba excesivamente frío, lo cual llevó a levantar la teoría de que lo que había dentro no era más que un cuerpo de cera que era preciso mantener con aire acondicionado. Dos horas después de anunciarse su muerte un hombre muy parecido a Elvis compró un pasaje de avión a Buenos Aires . Pagó en efectivo y dijo llamarse John Burrows. El mismo alias usado por el cantante en varios momentos de su vida. El día después de su muerte una de sus exnovias recibió una rosa por correo de parte de "Lancelot". El apodo que usaba Presley durante su relaicón y que sólo ellos dos conocían. Fue un gran seguidor de la numerología y si se suman los números de su fecha de muerte (16-08-1977) se obtiene la cifra 2001, justo el título de la película favorita del cantante. Poco antes de su muerte, Presley había perdido 10 millones de dólares en un negocio inmobiliario con una compañía vinculada a la mafia. Se cree que Presley habría ayudado al gobierno de EEUU a desmantelar al grupo a cambio de una nueva identidad. Además, después de su muerte un cantante enmascarado de apodo Orion empezó a dar conciertos de gran similitud con los de Presley. Cuando en 1981 el programa televisivo "20/20" realizó un extenso reportaje respecto a la muerte del cantante, Orion desapareció para siempre de la escena en vivo.

Y finalmente, hasta hoy, nadie ha cobrado su seguro de vida.

Walt Disney congelado

Otro mito muy difundido es el afirma que Walt Disney, en tanto que estaba afectado de cáncer de pulmón y falleció efectivamente en 1966, fue congelado para ser resucitado un siglo más tarde aprovechando los avances de la medicina. De esta forma, se estaría asignando una inmortalidad virtual a Disney.

La verdad, sin embargo, es que el cuerpo de Disney fue cremado y sus cenizas descansan en Los Angeles. Se cree que este mito, que se difundió oralmente, fue generado en Disneylandia por su hermano y socio, Roy O. Disney, junto al dibujante Marc Davis a fines de enero de 1967.

 

Mensajes subliminales

La creencia en la publicidad sublimizar se basa en el supuesto de que un estímulo pueda ser percibido por bajo el umbral de la conciencia y provoque consecuencias incontrolables sobre la conducta de los consumidores sin que estos puedan defenderse de esta manipulación invisible.

La hipótesis ha dado lugar diversas especulaciones y hasta una basta serie de afirmaciones dudosas relacionados con la supuesta capacidad 'secreta' de la publicidad para afectar nuestra conducta sin que nada podamos hacer para detener esta influencia. Así surgen los diferentes mitos, que afirman, por ejemplo, que entre las sombras ocultas del isotipo de los cigarrillos ‘Camell’ claros signos fálicos estimulan deseos sexuales.

Sin embargo, científicamente hablando, no hay evidencia alguna de que algún tipo de acción subliminal pueda ejercer influencia relevante sobre la conducta.

Un conocido aviso de la Amercian Association of Advertising Agences, en clara alusión al 'mito' de la publicidad subliminal, reza bajo la fotografía de un vaso de whiskey:

La gente ha tratado de encontrar los senos en estos cubos de hielo desde 1957...supuestamente, estas representaciones pueden llevarse a comprar un producto sin que ud. siquiera lo vea. Considere esta foto. Según algunas personas, hay un par de senos femeninos ocultos en los cubos de hielo. Bueno, si de verdad buscara, tal vez vería los senos. Y también podría ver a Milliard Fillmore, una tajada de carne de puerco rellena y un Dodge 1496. El punto es que la llamada 'publicidad subliminal' no existe.

 

Mensajes Satánicos

Con esta misma lógica, circulan diferentes versiones que afectan a diferentes grupos de rock u otros géneros, cuyas producciones fonográficas eran acusadas de incluir supuestos mensajes de cultos satánicos que se volverían legibles al escuchar los tapes al revés.

A lo largo de los años, han circulado versiones respecto a intérpretes tan diversos como Los Beatles y la brasileña Xuxa. Más recientemente, similares mitos se ha difundido respecto al conjunto pop Bandana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el narrador-actor

 

                                          Por Elvia Pérez Nápoles (a título solo personal)

Maestra y narradora oral cubana , Directora de Contarte.

elvia@cubarte.cult.cu

 

 

Desde mis inicios en la narración oral de cuentos he estado trabajando con la teoría que plantea que hay muchas diferencias entre el teatro y la narración oral, entre ellas la llamada “cuarta pared”, que divide la acción dramática que se desarrolla en la escena del público. Cosa que el teatro contemporáneo ya no utiliza muchas veces, ni el teatro callejero, ni otras formas experimentales de teatro. Otro de los principios con que he trabajado es el que plantea que el narrador “no actúa”, es él mismo y reinventa su cuento y esto era como algo muy nuevo, un descubrimiento de la escena. Hoy, a veinte  años de estar contando cuentos y experimentando en la escena tengo muy pocas certezas de que todo este tan definido y mucho menos de que sea algo tan nuevo. Hay teóricos que dicen que hablar es actuar, porque la palabra es acción, y ahí es donde creo que estamos los narradores, que no somos actores de teatro clásico,  somos actores que hacemos una especialidad de las artes escénicas basada en la palabra, en las acciones verbales: la narración oral.

 

Lo primero que encontré con el tiempo es que la narración ha estado vinculada al teatro antes de constituirse en arte independiente, o sea, es un elemento artístico que ha tenido un ciclo de ida y vuelta en la escena. Según plantean algunos estudiosos de los primeros juglares que cantaban y contaban historias surgieron las primeras representaciones teatrales. También he escuchado a compañeros negar nuestra vinculación histórica con el juglar, en su afán de hacer del narrador oral algo tan único y especial que no se parezca a nada.

 

Después, el teatro evolucionó y fue tomando otras características, pero según Patrice Pavis, en su diccionario del Teatro, Dramaturgia, estética y semiología, el “Narrador” en principio fue excluido del teatro “dramático”, donde el dramaturgo jamás habla en nombre propio, pero “reaparece” en formas teatrales como el teatro épico, y teatro africano y oriental.

 

Luego explica todas las formas en que puede aparecer el narrador : como destructor de la ilusión, en el teatro de Brecht, como doble del autor en el teatro no solo de Brecht sino también de Giraudoux, Wilder, L.J.Hernández y Goldenberg. Como director escénico, haciéndose cargo del espectáculo, como en el teatro de M. Frisch y como intermediario entre la fábula y el actor, como es el caso de las creaciones colectivas o grupos que trabajan a partir de la improvisación como El Teatro del Sol que se ha especializado en hacer toda la representación a partir de un relato.

También nos aclara Pavis que hay narrador en una obra cuando “...el discurso apela a la “representación mental del espectador”  y  no a la representación escénica real del acontecimiento. Véase que en todos los casos hay representación, lo que cambia es su forma. Plantea además que la frontera entre relato y acción dramática es difícil de trazar, ya que la enunciación del narrador está vinculada a la escena, de modo que lo que se relata siempre está más o menos “dramatizado”. Lo cual quiere decir actuado.

 

Tomando en cuenta lo planteado por Pavis, que es uno de los estudiosos más importantes contemporáneos y lo personalmente experimentado puedo decir que la narración, como elemento de las artes escénicas ha estado históricamente vinculada al teatro y utilizando recursos propios y otros prestados de esta manifestación a la que pertenece.

 

Cuando miramos a un narrador que  nos agrada o no, valoramos su dicción, su presencia escénica, su proyección, su gestualidad, su manejo del espacio, el trabajo realizado en torno al texto, entre muchos otros pero algo que diferencia notablemente a uno de otro es la interpretación del texto. En ello van los resortes emocionales de cada uno puestos en función de la historia que se cuenta y eso hace una gran diferencia. Hay cuentos muy bien dichos que no emocionan, ante los cuales uno no siente nada. Otros en cambio conmueven, hacen pensar, reír, molestan, etc. ¿Qué hace falta para lograr todo esto a través de la interpretación de un texto? Los conocimientos de actuación de los que carecemos casi todos los  narradores orales surgidos de los talleres, necesarios aficionados y artículos  de excepcionalidad para pasar al movimiento profesional. Es esto una característica o una deficiencia en nuestra formación?

 

Debemos establecer como regla que todos los que surjan vengan con ellas por el solo hecho de no aceptar que somos actores que no hacemos teatro sino una especialidad de las artes escénicas llamada narración oral? Por qué el temor a ser actores?  Quien dice que porque somos actores especializados en contar cuentos deberemos algún día interpretar un personaje? Se le exige eso a los titiriteros que son considerados actores? Se le exige a los zanqueros,  o a los que hacen pantomima? Todos son actores y cada uno realiza la especialidad para la que está capacitado y no otra. Solo casos excepcionales por su formación y talento transitan de una especialidad a otra.  

 

 Entre los  narradores hay diferentes formas de acercarse a los textos,  están lo que fijan la cadena de sucesos y luego reinventan el cuento, pero desde una versión llamada “ideal”, porque va quedando como un texto casi fijo que ya tiene aprendido el narrador y que puede sufrir pequeñas transformaciones al decirlo. La otra manera es la de los narradores que necesitan fijar el texto en la memoria y lo dicen tal cual, en algunos casos logrando la necesaria organicidad para que no quede encartonado o falso, cosas que otros con este sistema no logran al no tener los recursos expresivos de un actor y entonces se nota que está recitando un texto. El defecto no es del método,  el defecto esta en   las potencialidades y cualidades del narrador. Si hay uno capaz de aprender el texto de memoria y lograr interpretarlo con veracidad y su resultado es bueno, no hay que vetar el camino, sino evaluar el resultado.

 

Por otra parte coincide la aparición en escena de los unipersonales de actores por los años setenta con la reaparición en escena del narrador, pero ahora no dentro de una obra de teatro, sino con un unipersonal de cuentos. Remitiéndonos a la definición de unipersonal que nos aporta el dramaturgo Vigil-Escalera  vemos que en esta forma o género teatral el actor narra, canta y dice poemas. Esto lo puede hacer a través de uno o varios personajes y puede haber acción dramática o no. Esto es lo que hace un narrador oral, solo que no utiliza un personaje, sino es él mismo contando las historias. Claro que todos no pueden cantar ni decir poemas, tampoco todos los actores pueden, al menos hacerlo bien.

 

El unipersonal tiene y tendrá diversas maneras de hacerse al igual que el monólogo. Hasta ahora yo veo las siguientes: El unipersonal donde los actores interpretan personajes diversos además de utilizar a voluntad textos poéticos o música.

 

El unipersonal del narrador-actor donde no hay personaje sino un recital de cuentos, poemas o canciones sin conexión necesaria entre ellos. Son cosas que el narrador va diciendo a voluntad porque le agradan pero que no constituyen entre si una unidad.

 

El unipersonal del narrador-actor donde todas las historias, la música y los textos poéticos constituyen una sola historia o una unidad temática que presenta un hilo conductor de principio a fin ya sea a través de contar lo que le sucede a un personaje, o lo que ocurre en un pueblo o lugar, lo que está vinculado a un sentimiento o recuerdo,  un país, etc.

 

Claro que todo esto se está rehaciendo constantemente, hay mucho que estudiar y observar todavía para llegar a conclusiones, pero lo cierto es que la narración no está tan alejada del teatro ni de sus maneras contemporáneas de manifestarse y mas allá de lo que deseamos o no lo que realmente somos es actores  que hacen una especialidad de las artes escénicas llamada narración oral.

 

http://cuenteandoconelvia.blogspot.com/

 

 

 

 

Notas sobre música

 

 

 por Borja Ruiz

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Cuando empecé en el teatro pronto desarrollé una sana envidia hacia los músicos. Envidiaba la manera en que se dedicaban a su arte. Intuía que tenían una formación reglada, donde las materias de estudio eran las lógicas y estaban ordenadas con suficiente criterio como para alcanzar los objetivos deseados. Les aguardaba una dura carrera, es cierto, pero el camino estaba trazado con coherencia y claridad. Al menos eso era lo que pensaba entonces. Sobre todo cuando lo comparaba con aquello que yo estaba haciendo: dedicarme al oficio teatral a golpe de intuición, empujando desde la entraña, al calor de la hoguera colectiva, sin que ninguna voz académica dijera lo que estaba bien y lo que estaba mal. En cambio, los músicos eran guiados por maestros que habían recorrido el mismo sendero, por consejeros hábiles capaces de compartir el enigma que convierte el ruido en dulce melodía. Su evolución parecía seguir una deseada regla de tres: tanto ensayas tanto mejor lo haces. En mi caso me parecía que no era así: entre tanta pasión e incertidumbre había momentos en que no por mucho trabajar se veían mejores resultados. En los periodos de flaqueza añoraba la soledad del músico frente a su instrumento, al que me imaginaba depurando paulatinamente el sonido de su herramienta.

 

Tiempo después me he dado cuenta de que la cuestión no es así de simple. Los músicos, pese a las particularidades que tiene su disciplina, atraviesan similares dificultades a las que se viven en teatro. El jeroglífico que esconde la receta que convierte el trabajo y la pasión en admirable arte no puede descifrarse en ninguno de los dos oficios. Elocuente resultó a este respecto lo que me dijo un amigo que se dedica a la batería: "Una cosa es tocar y otra sonar. Hay muchos músicos que tocan, pero sólo unos pocos suenan". Lo dijo y se hizo el silencio que va después de toda frase magnética. Quería saber más. Pero al preguntarle la diferencia entre tocar y sonar, no supo darme explicaciones concretas. Lógico. Quería que me resolviese el jeroglífico, algo que evidentemente no fue posible. Tampoco insistí mucho: a veces explicar las cosas acaba por destruirlas. Poco después sí hubo ciertos indicios que me quedaron claros: el tocar guarda todo lo relacionado con la técnica, la colocación de las manos, el trato del instrumento, la riqueza del rango musical... Por su parte el sonar contiene, además de los aspectos puramente mecánicos, aquello que es intangible, lo que en teatro se designa con diversos nombres: el alma, el duende, el talento, la magia...

 

A vueltas con esto, he escuchado el discurso de Riccardo Muti, director de orquesta italiano, con motivo de un premio que ha recibido recientemente. Entre jocosas anécdotas Muti decía que dirigir no es sólo marcar los tiempos a los músicos, como puede pensar una mayoría. Eso está al alcance de cualquiera. Dirigir, según decía, es mucho más complejo. Significa extraer los sentimientos de los instrumentistas y hacer música con ellos, implica destilar y compartir el mundo sensorial que se esconde en las notas. Y eso es algo que no está sometido a reglas fijas, que no se puede aprender si a favor no sopla el viento del talento y del misterio. Por eso, concluía Muti, dirigir una orquesta es uno de los oficios más difíciles que existen.

Tiro de esta madeja y pienso en este oficio nuestro, en cómo interpretamos las notas en nuestro particular atril, en los mecanismos que hacen que las palabras, los cuerpos, el espacio y el sonido alcen el vuelo y puedan comunicar al espectador palpitando. ¿Cuál es el secreto de esta sublimación? En el trabajo de un actor la expresión concreta de los sentimientos yace en la utilización que hace del tiempo y del espacio con su cuerpo y su voz. Sus acciones físicas y vocales son la partitura que debe hacer sonar. La paradoja está en que si el actor se limita a repetir movimientos, tonos de voz o supuestas intenciones, entonces su expresión, falta de vida, se estanca en lo mecánico. El actor que sólo ejecuta toca las notas pero no las hace sonar. El director se enfrenta a un peligro similar: podrá ordenar con criterio buenos ingredientes en su puesta en escena, pero crear una armonía subyugante que atrape la atención del espectador requiere un algo que no se recoge en ninguna ley conocida.

 

Durante años deseé tener recetas mágicas que me asegurasen resultados óptimos en las creaciones. Secretamente ansiaba un método cómodo y eficaz que diese frutos con poco esfuerzo y menos riesgo. Ahora, escuchando a grandes maestros, entiendo que crear está más cerca de un salto al precipicio que de un confortable paseo sobre piso firme. Tal vez, como dice Muti, nuestro impulso en este salto no sea suficiente para alcanzar la otra orilla, aquella etérea orilla donde reside la creación que ensoñamos. Pero saber que en el camino de toda actividad artística, sea en teatro, en música u otra disciplina, hay un espacio sin terreno sólido donde apoyarse con seguridad, es algo que alivia cuando se está en mitad del vuelo. Algo que además te permite mirar al frente y no al suelo.

 

 

 

Chivos y chimentos

 

·          Marta Lorente comienza sus talleres “De cómo contar los cuentos”.

Un encuentro semanal de 2 horas. Con inicios el martes 15 alas 18.30, miercoles 16 a las 20.30 y jueves 10 a las 18.30. Informes 15-4496-1296 martalorente@cuentosaldia.com

 

·          Laura y Aldana (madre e hija) andaban amasando algo y

finalmente resulto http://www.wix.com/ceramicaspaley/ceramicas-paley

 

·          No te quedes en el muelle, el velero Finis Terra te ofrece salidas en velero

www.velerofinisterra.com.ar  15-4424-6621 capitan@velerofinisterra.com.ar

 

 

 

 

 

 

Ya volvimos, así que los espero

en casa

 

 

 

 

 

 

 

 

Marta Lorente

presenta

Pecado Carnal

 

Sábados a las 22.00 (en marzo sábado 12 y 19)

 

Mientras nos reencontramos recuerden:

La mujer es como la albahaca: solo rinde su fragancia si la frotas con las manos

Kama Sutra

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Entrada  con copa y tapas  $50 

 

 

En casa de Marta

solo con reserva previa al 15-4496-1296 o

 martalorente@cuentosaldia.com  

www.martalorente.blogspot.com 

 

Agenda de marzo

 

Viernes

11

19.00

 SIMPLEMENTE, CUENTOS  con Marita von Saltzen y Vivi García., Villa del Parque. Entrada libre

Tinogasta 3218

Entrada libre

 

18

18.00

SAUDADES DE INFANCIA (Historias de Clarice Lispector) con Grupo Cuentos y Encuentros

 

Café Tortoni - Av. de Mayo 825 

 

 

Sábado 

5

17.30

AONIKEN CUENTA PARA ADULTOS

Cámara de Comercio de Banfield-  Alsina 622, esq. Maipú, Banfield

 

Entrada libre

 

12

20.00

ESCRITO EN EL PUPITRE con Claudio Ledesma y Raúl Cuevas

Fusión Bar - Florida 328

Entrada Libre

12

18.00

HISTORIAS ROBADAS   Elisa Vázquez  y Vivi García. 

Av. San Pedrito 107

Consumición mínima $15

 

19

18.00

LOS CUENTOS DE LA MANZANA con alumnos del taller de narración oral de la Manzana de Las Luces

Av. San Pedrito 107

 

 

Consumición mínima $15

12 y 19

22.00

PECADO CARNAL con Marta Lorente

Comienzo ciclo 2011

Casa de Marta,

solo con reserva al 4864-3657 o

15-4496-1296

 

$50 c/ copa y tapas

Cena, plus de $70

12

20.00

 LOS MEJORES CUENTOS DE 2010 con Alicia “La Negra” Brunero

 

La dama de bollini - 
Pje. Bollini 2281

Entrada con dos empanadas:35$

DOMINGO 

20

17.30

¡CUENTACUENTOS EN E MUSEO! Celebrando el Día Internacional de la Narración Oral con Vivi García, Marta Millicay, Lorena González Orellana, Elena Santa Cruz, María del Carmen Gómez, Ivanna Rosselli, Roxana D'Auro, Anabelle Castaño y otros narradores invitados.

Para toda la familia (niños a partir de 8 años)

 

Museo Etnográfico "Juan B. Ambrosetti" -  Moreno 350,

Entrada Libre

CUENTOS AL DÍA

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